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viernes, 3 de junio de 2011

un epigrama de pier paolo pasolini



VIII. A Chiaromonte

No te hagas ilusiones: la pasión nunca obtiene perdón.
Ni siquiera yo, que vivo por la pasión, te perdono.

miércoles, 9 de marzo de 2011

un poema de giuseppe ungaretti





Estoy enfermo

La melancolía
me macera
La poesía
me sangra
el cuerpo desangrado


viernes, 4 de marzo de 2011

un fragmento de "las ciudades invisibles" de ítalo calvino


-El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio*. *y me gusta pensar que estamos en lo segundo

sábado, 19 de febrero de 2011

el mar para los griegos y la receta de la sopa de piedra en el "breviario mediterráneo" de predrag matvejevic

Los GRIEGOS tenían varios nombres para el mar: hals es "sal", el mar como materia; pelagos es "alta mar", el mar como escenario; pontos es el mar como extensión o camino; thalassa es el concepto general (de origen desconocido, quizá cretense o micénico), el mar como experiencia o suceso; kolpos es el "seno" o "amparo", y de una manera familiar indica la parte del mar que abraza la costa, la cala o la bahía; laitma es la profundidad marina, apreciada por los poetas y los suicidas. En los textos de diversos narradores, todos estos terminos se añaden uno a otro, de manera que así compuestos multiplican su propio significado: materia-presencia, profundidad-extensión, camino-alta mar, escena-suceso, y de este modo hasta el infinito, como las mismas formas del mar se completan y se trasvasan de una a otra. Esto revela la abundancia y la riqueza de experiencias que los antiguos helenos alcanzaron viviendo en el Mediterráneo, navegando por él, celebrándolo y temiéndolo.

(...)


Una mención especial merece, en esta ocasión, la sopa de piedra, que he probado varias veces , y de la que me siento obligado a añadir la receta: de un sitio adecuado, donde el mar esté limpio y no sea muy profundo, coger dos o tres pedruscos, ni demasiado grandes, ni muy pequeños, que estén ya ennegrecidos por su larga permanencia en el agua, si es posible con cavidades en las que a veces habita un cangrejito. Cocerlos durante mucho tiempo en una olla, en agua dulce o, aún mejor, en agua de lluvia, hasta que se desprenda todo lo que los recubre por fuera y por dentro. Al final se le puede añadir una hojita de laurel, una ramita de tomillo, una cucharada de vinagre y otra de aceite de oliva. Si se han elegido las piedras adecuadas, que hayan permanecido mucho tiempo en el mar y se hayan impregnado de éste, no será necesario salarla. Este tipo de sopa, conocida en las islas pobres de los mares Egeo, Jónic y Adriático la preparaban los pueblos pelasgos, ilirios y liburnos. La sopa de piedra es tan antigua como la pobreza en el Mediterráneo.


lunes, 7 de febrero de 2011

un poema de valerio magrelli



Por la tarde, cuando queda poca luz,
oculto en mi cama,
capturo perfiles de razonamientos
que fluyen sobre el silencio de mis
miembros.
Aquí es que debo tejer
el tapiz del pensamiento
y disponiendo los hilos de mí mismo
dibujar conmigo mis contornos.
No soy el autor de una obra,
sino apenas un obrero.
Primero el papel, luego el cuerpo.
Generar la forma del pensamiento,
cortarla a medida.
Pienso en un sastre
que fuera él mismo su tela.


sábado, 27 de noviembre de 2010

a roma!*



Me llevo unos días a mis padres a que conozcan Roma. Es la primera vez que salen del país y no imagino mejor lugar para desvirgarse en esos asuntos (por bello, por cercano, por cálido; esto último en todos los sentidos, ahora que aquí estamos a -3º y allí están a 12º). Lo pasaremos bien. Rescato aquí un textito que escribí la segunda vez que estuve allí. Reencuentro ocho años después en el Foro Romano (13-02-2006) Sólo quien tiene expectativas es decepcionado. Nosotros tuvimos-tenemos-tendremos (sólo el hombre tropieza dos veces en la misma piedra). Es normal, en cualquier caso. ¿Cómo no tenerlas, si a los diecisiete años ya habíamos sentido el vértigo de la Historia al poner nuestros pies en el Foro Romano? A los diecisiete uno se cree que podrá ser imperecedero como esas piedras. Misteriosamente, inconscientemente, uno tiene entonces confianza plena en el futuro. Posiblemente porque desconoce cómo se construyó su pasado y su posibilidad de estar vivo. Desconoce que es fruto de millones de fracasos, decepciones y alguna que otra victoria pírrica, inesperada y casi milagrosa (su propio nacimiento quizás). Desconoce también que, sólo unos años después, ese vértigo cálido, esa velocidad de su sangre, le desconcertará y le dará pánico. Un pánico tremendo. El pánico de asumir que a cada segundo muere, que el tiempo avanza a una velocidad superior a la soportable y, lo que es peor: que bajo ningún concepto se detendrá. Que cada inundación de sangre nueva que sacude sus venas es sólo un paso más hacia la nada. Por fortuna, ese vértigo desaparece un día. El veinteañero toma conciencia del tiempo, asume su condición de ser abocado a la tierra y determina que ha de hacer algo de provecho con su vida. El vértigo entonces sólo vuelve a veces, como la nieve en nuestras latitudes. Golpea las sienes cuando uno se desvía de su camino. Es incomprensible que uno se salga de la ruta que tiene perfectamente trazada en su imaginario. Pero es algo que, salvo contadas excepciones, sucede constantemente. Y casi siempre es para mal. Uno no alcanza a comprender cómo ha llegado al lugar en el que se encuentra. Cómo, cuándo y por qué se ha perdido. Y ese vértigo, igual que cuando uno se vuelve en el monte al anochecer y comprueba que el barro está húmedo y que sus huellas se han borrado, es tan fuerte que produce náuseas, contrayendo nuestras alegres vísceras nunca antes atenazadas por ningún hambre que no haya sido voluntaria. Desde el Palatino trato de adivinar los planos de las casas. Es febrero del año 2006. Recuerdo, mientras el sol fríe literalmente mis ojos de miope, cuando en los 80 proyectaba lo que sería mi vida en el 2000. Me imaginaba pelirroja y con los dientes grandes, pecosa (por alguna extraña razón soñaba con un rostro así muchas noches. Es posible que fuera el de mi madre). No recuerdo qué quería ser, pero sí que para los diecinueve años sería algo. Algo importante, además. Nada más lejos de la realidad ya con veinticinco. Poco queda de los planos de las casas, así que me los invento. La belleza del lugar, revisitado, me estremece. No hay vértigo ahora. Lo hubo en el 98, cuando lo visité por primera vez. Ahora, supervivente de aquel vértigo primero, me identifico más con los perros que se desperezan al sol del invierno que con los posibles protagonistas de la Historia: sólo quiero atrapar momentos, permanecer al margen y dejar que la belleza acaricie dulcemente mi decepción y mi cansancio (y también, por qué no, mi esperanza). Me lamo las heridas a la luz de las machacadas piedras.
*con algunas de las Vedutas de Piranesi como postales previas

sábado, 24 de julio de 2010

un poema de eugenio montale


La anguila

La anguila, la sirena
de los mares fríos que deja el Báltico
para llegar a nuestros mares,
a nuestros estuarios, a los ríos
que remonta por el fondo, bajo la crecida adversa,
de cauce a cauce, y después
de hilo a hilo, sutilizados,
cada vez más dentro, cada vez más en el corazón
del macizo, filtrándose
entre burbujas de fango, hasta que un día
una luz brotada de los castaños
le enciende brillos en charcos de agua muerta,
en los fosos que unen
los saltos de los Apeninos a la Romaña;
la anguila, antorcha, látigo,
flecha de Amor en tierra
que sólo nuestros barrancos o los resecos
arroyos pirenaicos devuelven
a paraísos de fecundación;
el alma verde que busca
vida sólo allí donde
muerde el ardor y la desolación,
la chispa que dice:
todo comienza cuando todo parece
carbonizarse, rama sepultada;
el iris breve, gemelo
de aquel que engarzas entre las pestañas
y haces brillar intacto entre los hijos
del hombre, inmersos en tu fango, ¿puedes tú
no creerla hermano?


sábado, 21 de noviembre de 2009

vacaciones



nos vamos de vacaciones

nos merecemos estas vacaciones (curioso es que el pobre ser humano que escribe estas líneas no haya podido completar en 6 meses la crónica de sus vacaciones de verano...)

estamos tan cansados que no tenemos ganas

pero no hay escapatoria

nos espera una pipa de agua en el puente karaköy en estambul, viendo el bosforo y uno de los skylines más bonitos del mundo, sentirnos nada en santa sofía y en la mezquita azul, pasar horas en los puestos de libros de viejo de beyazit y en las librerías de istiklal, volver a ver san salvador en chora, hartarnos de berenjenas, de queso, de pistachos y de albaricoques (y ver si se vuelve a confirmar el hecho de que enrique sea turco para los griegos y griego para los turcos)

nos espera el ghetto veneciano, perdernos felizmente por las callejuelas entre la niebla hasta llegar a campo santa margherita, tintoretto y canaletto, la fundación peggy guggenheim, la polenta, la rúcula y los pulpitos, el palazzo grassi, los mosaicos de san marcos

nos espera el aperitivo florentino a partir de las 19:00, la bistecca y la vista desde los járdines de bóboli, probar vinos y setas, buscar trufa blanca para eduardo, mucho mármol de colores, la galleria de los uffizi y el pecorino, la ciudad reflejada al atardecer en el arno

subir al cementerio de génova y ver desde allí el mar y la ciudad entera, los callejones del puerto antiguo, apenas grietas sobre el asfalto más que lugares de paso, la via del campo y fabrizio de andré, hartarnos de cervezas en la piazza delle erbe entre semana, un buen pesto, el cappon magro de pescado con salsa de nueces

mi inglés y mi italiano fuleros (entiendo todo pero no hablo nada, que si nos toca algo raro, sea prestar ayuda en lugar de pedirla)

poder volver juntos a lugares maravillosos

poder volver

poder juntos



jueves, 19 de noviembre de 2009

lunes 15 de junio, nápoles (lo previo)



lunes 15 de junio, nápoles (lo previo)

I
ya había estado a los 17 y redescubrí nápoles en un artículo del país semanal de finales del 2005 sobre su periferia norte; los barrios, los riones (el 167, el dei fiori), el terzo mondo, scampia, miano, casavatore, secondigliano, piscinola, melito..., de los que el cronista en cuestión decía que algunas de sus partes eran inconcebibles en un país europeo que no estuviera en guerra

y desde entonces, como soy una tía rara que se obsesiona a veces con cosas extrañísimas, me dió por localizar los nombres de las calles (via praga mágica, via bakú, vialle de la resistenza...), las referencias, los edificios (las vele, case celeste...)... de modo que me he pasado horas de mi vida gastadas en el estúpido acto de localizar en el google earth calles, plazas y parques, lugares a los que no iré nunca, y en el youtube cortos, vídeos, proyecciones de diapositivas y demás asuntos de ese pelo

para mí, que vivo en un sitio en el que nunca pasa nada, que llevo una vida relativamente ordenada, segura y estable, esos paisajes, esos contextos, esas realidades, esos verdaderos estados paralelos (con sus propias leyes, con sus propias lógicas), son un exotismo absoluto, más si cabe por su cercanía espacial

sé mucho de los barrios y de las ciudades más chungos del planeta

tengo desde hace mucho tiempo una carpeta en favoritos que se llama "chungüordl", en la que voy recopilando enlaces que hablan sobre la decadencia y la degradación urbanas, sobre ruinas y sobre ciudades fantasmas (y sobre otro tipo de cosas que no vienen mucho a cuento, pero chungas y decadentes igualmente)

me interesan morbosamente y sí que sé que eso no es una rareza

me interesan mucho, por ejemplo, las dinámicas que generan las drogas más duras (sobre todo la heroína que no deja de ser hoy una especie de anacronismo) como proveedoras de enseñanzas sobre la tremenda fragilidad del ser humano y sobre sus límites (pienso en mí hace unos cuantos años, ansiosa perdida, interrogándome obsesivamente sobre esos límites)

los opiáceos me intrigan mucho, sus composiciones, sus antagonistas, sus efectos, su drama

noloxona, morfina, pentazocina, estrictina, oxicodona... son palabras que conozco y que sé lo que significan aunque no tendría por qué

nunca vimos tantos yonquis como en oporto, hace poco leí que se estima que en irán hay 3 millones de yonquis, en plaka una noche, vimos a 3 escondidos en un rincón pinchándose al lado de un restaurante para turistas como nosotros en el que tocaban rembetika, un sábado por la mañana temprano, cuando trabajaba en una librería en el centro de logroño, vi a uno pinchándose en el cuello en medio de una de las calles más populares de aquí ayudándose con el retrovisor de un coche

una chica que me cuidó cuando era pequeña tenía varios amigos yonquis (eran los 80), algunos murieron ya en circunstacias extrañas (y yo de todo eso me enteré después)

yo no lo sabía y de ellos sólo recuerdo que eran chicos muy tiernos, entre tristes y sonrientes, en lo que a mí me tocó ver, yonquis controlados en cualquier caso, yo sólo tenía 6 ó 7 años y me reía cuando tocábamos la guitarra con todos esos melenudos del barrio en un parque al lado de la vía del tren y algunos se iban y luego volvían (dos de ellos, diez años después, se arrojaron a esa misma vía y los otros dos están en la cárcel con condenas serias por cosas mucho más graves que un delito contra la salud pública)

en la perifieria napolitana hay muchísimos yonquis, pero no sólo me interesan los yonquis o no sólo me interesa nápoles por sus yonquis (faltaría más! sospecho que jamás veré yonquis napolitanos), me interesa porque es una ciudad marginal y un lugar profundísimamente mediterráneo con todo lo que ello implica

y me interesa, me preocupa, me enternece la marginalidad en el más amplio sentido de la palabra, porque yo también soy una marginal según alguna acepción del drae
II
cuando estuvimos de viaje de estudios en italia, 17 días de viaje en el 98, al bajar al sur no nos hospedamos en nápoles sino en sorrento

los cursos anteriores hasta el de mi hermano (que estuvo en el 93) siempre se hospedaron en nápoles pero se ve que los curas del colegio se cansaron de pagar el pizzo para que les cuidaran el autobús y terminaron por cambiar de ciudad

una vez un romano al que le dije que nápoles me había gustado muchísimo me dijo que seguramente fuera porque es la ciudad más "española" de toda Italia (y no lo dijo refiriéndose a los siglos de dominación)

no lo sé, pensándolo así en frío es probable que pueda relacionar la atmósfera de algunas de sus calles con las de la ciutat vella de barcelona, sus colores rojizos con algunas partes de madrid o de sevilla o su bahía con cádiz, así cogiéndolo con pinzas, ... no sé, probablemente el romano ni tan siquiera se refiriera a eso sino a lo negativo, a los tópicos folclóricos, al supuesto ambiente fiestero, a la fama de peligrosa o incluso a la tolerancia hacia el pillo y hacia el trapicheo (que tiene narices estando las cosas como están desde hace años en italia)

no lo sé, posiblemente el romano me lo dijo sientiéndose mi hermano rico

aunque es probable que nápoles sí que tenga en común con españa un cierto ambiente relajado, si bien, en nápoles, ese relajo no está en absoluto exento de pose (estamos en italia, amigos)

ese artículo del país del 2005 decía, entre otras muchas cosas, que esos barrios eran de los más peligrosos del mundo, que en determinados momentos de su historia (siempre reciente porque son barrios de construcción muy reciente), como en el 2004 durante la faida de scampia, que enfrentó a miembros de un mismo clan por el control del mismo y de todos sus negocios e influencias, tuvo el número más alto de muertes por metro cuadrado desde luego de europa entera y de parte del mundo

un agujero negro en medio de la aparentemente ordenada y relativamente equilibrada a pesar de todo "vieja europa"

en el 2006, por fin visitamos nápoles, antes (también después), casi todas las mañanas me metía a leer la edición digital de la repubblica para nápoles o la del corriere della sera y varios blogs (uno de ellos, el mejor, vetó el acceso a los que no tuvieran invitación y yo no tenía)

nápoles y sus sucesos, todo turbio. siempre malas noticias, la emergenza rifiuti constante; los asesinatos en moto; niños de 13 años drogados y jugando con pistolas en piazza dante (algún turista muerto); miles de rolex robados; malas partidas de heroína y cientos de yonquis agonizando en la periferia y en el centro histórico; tiendas cerrándose a cientos por el impuesto revolucionario; éxodo de turistas; peligro y mal rollo en general (nápoles es, de todas las ciudades en las que he estado, la que peor fama tiene con diferencia)

antes de ir la primera vez perdí un montón de tiempo entrando a algunos foros de viajeros mayormente ingleses a los que la forma de hablar de la gente (expresiva, gritona) les resultaba violenta; la estacion centrale la entrada al infierno; los callejones de los quartieri spagnoli trampas para ratones..., demasiada información mal enfocada

llegamos en tren y deseando salir pitando de esa estación, nos cogió un taxista en el taxi más viejo en el que hemos montado, con cestas de mimbre y muchas plumas de ave incluidas, era un fiat y el taxista era encantador, nos preguntaba, quería saber, se quejaba de que a nápoles cada vez iban menos turistas, nos explicaba todo lo que había para ver

era febrero y había una luz maravillosa, una luz invernal trasnparente y limpísima, bordeamos el puerto, enorme y feo, los bloques de edificios de enfrente también (hay que leerse gomorra para saber lo que son muchos de esos pisos; de hecho, hay que leerse gomorra por un puñado de motivos)
durante una temporada estuve dando vueltas a la idea de hacer una especie de reportaje poético literario ilustrado sobre las grandes ciudades portuarias del mediterráneo (incluyendo portugal, eso sí)
yo escribiría (una breve introducción histórica, datos curiosos, relaciones y literatura; luego un poema o algo así) y enrique lo ilustraría
(diré que es una idea que no he descartado todavía)

sospecho que en realidad eso no es más que una excusa para volver a mis ciudades favoritas de las que he conocido hasta ahora y para conocer más, mucho más profundamente, esa única ciudad que son todas las que me intrigan y que en realidad deben de ser yo o algo mío
lo bello y lo sucio
las oscilaciones, la fragilidad, la irregularidad
lo imperfecto = lo humano
aquí también, en nápoles, como dice ahmet rasim (orhan pamuk usa esta cita para abrir su estambul, ciudad y recuerdos) la belleza de su paisaje está en su amargura

viernes, 23 de octubre de 2009

domingo 14 de junio, etna, catania





domingo 14 de junio, etna, catania

el desayuno del hotel tiene un aspecto estupendo pero no podemos catarlo porque nos vienen a buscar para llevarnos de excursión media hora antes de lo previsto, para aguantar la mañana me echo al bolso unos cornettos de chocolate y unos plátanos

tengo resaca y el estómago fatal

y la naturaleza me inquieta y más en verano, con todos los insectos en su plenitud (hacemos esta excursión por enrique, yo hubiera preferido pasar el día en siracusa)

en un todoterreno color caqui nos esperan el guía y una chica argentina (luego, en la cima del volcán, nos contará su viaje de casi dos meses por europa: berlín, hamburgo, amsterdam, bruselas, parís, londres y oxford, viena, roma, nápoles y sicilia, madrid, barcelona y el país vasco, lisboa, oporto...), recogemos a una familia de malteses y nos juntamos con otro jeep en el que van 3 parejas de italianos

conducen peor que mal
el maltés nos suena como el turco

nos explican cosas por el camino, el padre maltés nos habla de la estupenda situación económica de su país, pasamos por nicolosi y zafferana etnea, arrasadas por el volcán en varios momentos de su historia

entramos al parque natural del etna y es una maravilla

el volcán mide 3222 metros, unos 20 más que hace dos siglos, y es el lugar en el que la mitología griega situaba la fragua de hefestos, con sus cíclopes y sus gigantes dándole al martillo y al yunque

hay erupciones documentadas desde hace más de 2000 años y virgilio nos dejó lo que probablemente sea una descripción de primera mano en la eneida:

Portus ab accessu ventorum immotus et ingens
ipse; sed horrificis iuxta tonat Aetna ruinis;
interdumque atram prorumpit ad aethera nubem,
turbine fumantem piceo et candente favilla,
attollitque globos flammarum et sidera lambit;
interdum scopulos avolsaque viscera montis
erigit eructans, liquefactaque saxa sub auras
cum gemitu glomerat, fundoque exaestuat imo.


(Es este puerto grande y está libre del acoso/ de los vientos, mas cerca ruge el Etna en horrible ruina/ y, si no, lanza hacia el cielo negra nube/ que humea con negra pez y ascuas encendidas,/ y forma remolinos de llamas y lame las estrellas;/ otras veces se levanta vomitando piedras y las entrañas/ que arranca del monte y al aire con estruendo amontona/ masas de roca líquida y hierve en el profundo abismo)

hubo erupciones importantes en el 2007 y en el 2008, las explosiones de lava alcanzaron los 400 metros de altura y nuestros guías nos explicaron que seguramente habría otra pronto porque salían de la boca del volcán muchas fumarolas

todo es rojo y negro, salpicado de flores amarillas que despiden un olor muy fuerte y dulzón

las plantas, la mayoría especies endémicas y perfectamente diferenciadas, tienen nombres bonitos: spinosanto, betulla dell´etna, saponaria sicula (osease, siciliana), genista aetnensis (que es esa amarilla de olor dulzón)....

vemos una casa sepultada por el barro de una erupción, los restos de las coladas más recientes, un paisaje absolutamente marciano en las partes más elevadas (negro, rojo, apenas algún arbusto aquí y allá o alguna flor blanca y amarilla; enrique lleva sus sudadera de jamaika clash que es de esos mismos colores), las fumarolas, las nieblas perennes... y de verdad que es precioso, un lugar a la vez espléndido y tremendamente desolado

aún así nos aburrimos un poco porque todo va muy lento

en la bajada entramos a una cueva de lava, nos ponen un caso y menos mal porque enrique se da en la cabeza todos los golpes que es posible darse, tiene unos 600 metros de profundidad y como la entrada es como una especie de tobogán enseguida se pierde la referencia de la luz

no me gustan las cuevas, pero como hay gente en el grupo a la que le gustan aún menos que a mí, nos volvemos sin llegar andar los 600 metros

tras todas las paradas de rigor (en la tienda de los colegas de los guías para que compremos miel, pisto de pistacho y cosillas así que no compramos, en el hotel de los malteses...), llegamos a nuestro hotel

antes de bajarnos, el guía nos pregunta que dónde vamos después y le contamos que a nápoles y nos dice que es una ciudad de mierda, un sitio peligroso, un sitio terrible que no representa al resto de italia (jódete y baila)

tras la ducha de rigor, y con un calor insoportable, nos comemos unos arancini y unos cannoli en una heladería en la plaza de la universidad, andamos un poco, nos tomamos un café con panna, cogemos (horror) un trenecito turístico, recorremos calles que nos recuendan una barbaridad a la ciutat vella de barcelona, vemos el teatro, el anfiteatro, la basílica inacabada, el convento de los capuchinos (hoy la facultad de letras, donde estuvieron de erasmus un par de amigas mías), compramos unos imanes de sicilia, nos echamos una cerveza frente al teatro bellini, cenamos (yo muy poco, por alguna extraña razón tengo un nudo en el estómago), viendo un partido de españa (están muy de moda en estos lares los televisores gigantes en las terrazas de bares y restaurantes), nos vamos a acostar

en nuestro hotel hay una fiesta de fin de curso y todo está lleno de adolescentes borrachos y la música a tope y el recepcionista cubano (que previamente, muy gentil, ha chorizado 2 botellas de vino de la bodega del hotel para regalárnoslas) le dice a enrique que tenga cuidado, que hay chicas muy guapas
y enrique no las ve (o no le parecen para tanto, o eso me dice) porque al pobre todavía, después de tantos años, yo le sigo pareciendo más guapa que nadie (o eso me dice)






lunes, 19 de octubre de 2009

sábado 13 de junio, catania





sábado 13 de junio, catania
no madrugamos y desayunamos bastante en el buffet (el desayuno del hotel de palermo era un tanto espartano, así que mola reencontrarse con el yogur, los huevos duros, las tostadas, los zumos, la fruta, el queso...), bajamos en bus a pillar el tren
tontamente suponemos (en realidad supongo, porque yo soy la encargada de transportes y logística) que taormina estará muy bien comunicada con catania (error: esperamos casi 2 horas; eso sí, viendo el mar, oyendo música, hablando con una señora inglesa muy simpática)
nuestra primera impresión es que catania es un desastre, por mucho que desde la estación también se vea el mar
vamos andando hasta nuestro hotel (estupendo, por cierto) y la última cuesta casi nos mata, andamos la via 6 de aprile y la via antonino di sangiuliano y a medida que avanzamos por esta última la ciudad se va refinando (de desastrón a cosa fina)
la recepcionista del hotel es una chica muy simpática, muy morena y que habla muy alto y que nos informa de que su relevo habla castellano (es cubano)

desde el balcón de nuestra habitación también se ve el mar, patios y tejados de casas
antes de salir a la calle nos perdemos (subimos a buscar el jacuzzi de la azotea, bajamos por donde no debemos, nos quedamos encerrados en un patio, nos rescata una pareja española)
andamos buscando un sitio para comer entre edificios negros y blancos
el etna ha sepultado catania en varias ocasiones, de hecho tuvo que ser prácticamente reconstruida en su totalidad después de la erupción de 1693, hoy todo el centro histórico es de estilo barroco tardío enlucido con ceniza volcánica y es verdaderamente bonito (en nuestra ruta nos acordamos de que alguien nos dijo que no merecía mucho la pena y alucinamos con su ojo clínico)
comemos ensalada de pescado, carpaccio de pez espada y pizza en un lateral de la catedral, vemos la plaza de la universidad, el mercado de la pescheria, el del carmine, el duomo, el elefante símbolo de la ciudad (que en principio carecía de sexo, como los ángeles, pero tuvieron que añadirle un par de testículos a posteriori porque los hombres cataneses se sintieron insultados en su virilidad), andamos via etnea, vemos el anfiteatro romano, villa bellini...
volvemos al hotel a contratar una excursión al etna para el día siguiente y charlamos con el recepcionista cubano (que es un poco petardo pero majo y nos cuenta parte de su vida y de sus circunstancias y que no le gusta vivir aquí porque no puede vivir tranquilo)

nos mete un poco demiedo en el cuerpo cuando nos dice que evitemos todo un barrio (un barrio de paso, uno de los más antiguos de catania, que está a 3 minutos de nuestro hotel) porque según él ese barrio pertenece a la mafia (me hago a la idea de que será un poco como la sanitá en nápoles pero a lo bestia) y que allí cada chaval tiene su pipa para procurarse pasta que le permita echar gasolina al motorino, un collar de pinchos para su perro de presa, un poco de farlopa... esas cosas (la caricatura del tópico, ya de por sí una caricatura, pero por lo que se ve alarmantemente cierto)
en una web encuentro este fragmento que me sirve un poco para localizar el asunto a linea dei pub del centro storico rappresenta quasi un confine, il cui lembo estremo è l'antica circonvallazione (oggi via Plebiscito, popolata di venditori di carne alla piastra e di stigghiole), oltre il quale si trovano i quartieri degradati di San Cristoforo e Angeli Custodi

por lo que leo a posteriori en lugares varios, los dos últimos, sobre los que nos ponía en aviso nuestro colega de la recepción, son los barrios de la mafia por antonomasia (como son lo zen en palermo, scampia y secondigliano en nápoles, san paolo en bari, corvo en catanzaro, paradiso en brindisi o librino en la misma catania) y conviene andarse con cuidado porque los visitantes no son bienvenidos

es tan sencillo como no ir; es tan brutal como asumir que esa frontera en el mismo centro de la ciudad existe realmente
vamos a comprar unas zapatillas para mí para la excursión del día siguiente
nos vamos a conocer la famosa movida catanesa
localizamos el pub nievski en la escalinata alessi, el más antiguo de catania, con su aire filo-comunista y macarrilla
andamos calles llenas de bares y restaurantes alrededor del teatro massimo, cenamos pizza, quedamos con mario (el milanés que conocimos el día anterior), nos vamos a echar unos bebibles (yo sigo con la cerveza, ellos beben mohitos)
verdaderamente el ambiente está muy bien, muchos bares, mucha gente, mucho ruido, algo muy parecido a lo que es un sábado noche en cualquier ciudad española, pero una rareza en italia
mario no está muy acostumbrado a beber así que se empipa un poco, se ríe, es muy majo, estamos a gusto
duerme al lado de la estación de trenes, así que cogemos antonino di sangiuliano en direcciones opuestas, son cerca de las 3 y media y mañana madrugamos todos: nosotros para ir de excursión al etna, él para coger el avión a milán y cerrar una importante operación inmobiliaria con una clienta rusa
qué cosas
sospecho que nuestra resaca será más llevadera





sábado, 17 de octubre de 2009

viernes 12 de junio, taormina





prefiero (supongo que como casi todo el mundo) a la gente que no puede evitar a veces enfadarse (incluso en público!), sorojarse, decir alguna inconveniencia, a la que tiene ataques de risa descontrolada, a la que se emborracha, a la que siempre piensa que tiene algo de lo que arrepentirse, a la que erra (mi padre siempre confunde "error" con "horror" y me parece un hallazgo maravilloso), a la que se ensucia, a la que no siempre comprendo a la primera

no me gusta el descontrol especialmente pero sí la humanidad

con las ciudades me pasa igual

el viaje en tren desde palermo a taormina es largo

antes de llegar hacemos escala en mesina, antes de montarnos en tren el taxista que nos lleva a la estación (innecesariamente porque el camino es muy corto) se queda con nuestro cambio
el tren nos deja en giardini naxos y tenemos que esperar a que llegue un bus que nos suba hasta taormina

mientras, en la parada, conocemos a mario, un milanés que vivió en argentina y que no tiene más que ganas de practicar su castellano

hablamos un rato con él y nos damos los teléfonos para vivir a la noche siguiente en amor y compañía la famosa "movida catanesa"

me fijo en una pareja joven con la que hemos venido en el tren, con la que vamos en el bus, con la que nos cruzaremos varias veces más a lo largo del día y saco la conclusión de que son griegos

curvas, curvas, los hoteles carísimos recomendados en el tripadvisor, nuestro hotel (acertadamente descrito en la misma página por un huésped como "algo como el peor motel americano pero con una piscina preciosa", que no llegamos a utilizar)
dejamos las cosas y echamos a andar, comemos porquerías en una gasolinera, vemos paraguayos pequeñísimos carísimos, andamos la ciudad entera (impresionante, bonitísima) que es una calle larga con un calor infame, pagamos 6 euros por un puto café y 5 euros por el cedé de ayuda a los abruzzos (perro mundo), localizamos el teatro griego (que está tapado porque empieza el taormina film fest y no sentimos nada parecido al síndrome de sthendal)

ahora, repasando las fotos para colgarlas en el blog, la ciudad me parece mucho más bonita de lo que me pareció allí

siempre suele ser al revés y ver las fotos y enseñarlas y dar la coña a amigos y hermanos, va acompañado indefectiblemente de comentarios del tipo "las fotos no le hacen justicia" o "no llegan a captar lo que deben" o cosas de ese pelo

taormina es una ciudad muy bonita y tremendamente fotogénica, pero nos da pereza y un poco de aburrimiento

el etna y el mar de la bahía de naxos desde el mirador de la piazza 9 de aprile me gustan inevitablemente y también a enrique aunque se empeña un poco en que no le guste nada de esta ciudad de mentirijillas (y el nombre: taormina, también sensual como palermo)
no podemos contratar desde ellí la excursión para subir al etna pero aún así damos muchas vueltas intentando encontrar unas zapatillas para mí

bajamos a la playa de isola bella en el teleférico (la marea está baja así que no es isola bella sino península bella)
la playa es de piedras y duele

enrique se baña y yo no, y me dedico a hacer fotos al erizo césar y a mí misma en un ataque de coquetería (todas horrendas, por cierto, a pesar de mi biquini rojo nuevo, creo que me pasa lo contrario que a la ciudad), a la roca, al mar transparente, a las olas rompiendo contra las piedras

volvemos al hotel y buscamos un sitio para cenar, corso vittorio enmanuel arriba, corso vittorio enmanuel abajo, más fotos desde el mirador (el etna, el mar, el atardecer), las tiendas llenas de coral, de limoncello, de cerámica de colores, los balcones petados de flores, las enredaderas, la gente muy arreglada, una procesión con san antonio en volandas y la banda municipal, una terraza junto al mirador, pescado, ensaladas y vino blanco, desasosiego cero, más que suficiente con un día de visita, la belleza sin misterio tiene poco recorrido
en la habitación de al lado han colgado el cartelito de no molestar y cuando salgo a echarme un cigarro al balcón veo a una pareja bastante entrada en años bebiéndose una botella de champán, nos deseamos good night, no me llego a acabar el cigarro para dejarlos solos, lo de menos es que desde nuestros balcones sólo se vea una pared blanca, el carrito del jardinero, todos sus aperos y dos pinos tristones



jueves, 8 de octubre de 2009

jueves 11 de junio, agrigento, palermo




jueves 11 de junio, palermo, agrigento madrugamos más que ningún día hemos tratado durante los dos días anteriores de contratar una excursión a segesta y agrigento, porque combinar por nuestra cuenta los dos yacimientos es complicado


nada y yo, a pesar de eso, me alegro de que no hayamos alquilado un coche al final tenemos que conformarnos con ir a agrigento a ver el valle de los templos (que sabe dios que no es poco) y nos toca madrugar un montón y chuparnos 3 horas de tren para ir y otras tantas para volver en la estación compramos manzana desecada en una máquina expendedora y en las teles que hay nos bombardean con trailers de resacón en las vegas y de otra película que no recuerdo y con anuncios de una ong en la primera parada, begheria (ahora en la mostra de venecia se acaba de presentar una peli producida por berlusconi y rodada en esa ciudad), se monta en el tren una clase entera de niños de unos 4 años con sus respectivas mamás y papás, que hacen mucho ruido pero me gusta (descubro en ellos otro lugar común tranquilizador)



vamos hacia el interior y atravesamos campos de cereales, montañas considerables, algunas estaciones fantasma, una que se llama cerda y nos hace mucha gracia porque somos así la ciudad, agrigento, no es apetecible en absoluto, por mucho que aquí viviera empédocles y naciera pirandello (en un suburbio llamado kaos, por cierto) el valle de los templos, sin embargo, es una auténtica maravilla, a pesar del calor de mil demonios, de que lo visitamos de 12 a 16 horas y el sol nos quema, de que nos bebemos 3 botellas de litro y medio entre los 2 en esas 4 horas, de que antes nos hemos comido un par de arancinos un poco reguleros que no nos han dejado buen cuerpo una maravilla: se ve el mar, el cielo es de un azul muy profundo, la piedra color arena, las flores amarillas, las chumberas, los templos..., de no haber sido por el calor (y por las prisas) me hubiera encantado tumbarme debajo de un olivo, sacar un libro, echar ahí un par de horas los yacimientos arqueológicos, igual que los museos, igual que las clases de niños de 4 años con sus papás y sus mamás, tienen un impacto absolutamente tranquilizador sobre mi ánimo después vamos al museo arqueológico, que nos gusta, comemos en un jardín a la sombra, salimos al sol y entramos a una de las necrópolis, pillamos el bus, pillamos el tren, volvemos a palermo palermo es un nombre sugerente, sexy incluso, sensual (supongo que porque ya sólo pronunciar ese "..erm.." obliga a autoacariciarse el paladar, cosa que si se hace muy despacito y marcando mucho la sílaba en cuestión produce un agradable cosquilleo) echamos algunas fotos, volvemos a ver san cataldo, vamos a cenar por ahí, se nos hace medianamente tarde en los bares de via candelai criticando a la juventud de la zona (lo de los cuellos subidos, la pose constante, lo bajito que hablan...) siempre pensamos en a qué nos recuerdan las ciudades en las que estamos, buscamos analogías



aquí, la playa amplia nos recuerda a tánger, los mercados destartalados a los de monastiraki en atenas, los callejones de los barrios viejos de albergueria, de capo, de la kalsa, a centro habana nos gusta palermo, nos genera ternura (el poco palermo que hemos visto estos días) porque parece que está a punto de derrumbarse, como un frágil ecosistema, como un animal herido (herido a pesar de tener la más bonita de las pieles)

echo tremendamente de menos la inconsciencia de mis primeros viajes: pasear por el tarlabaçi de estambul (el barrio al que no hay que ir) tranquilamente, no ver casi nada en lisboa pero disfrutar cosa mala y despistarnos en los anjos y en el barrio da liberdade, perdernos en barrio da sé de oporto (que por otro lado era lo más bonito de la ciudad), no sentir amenaza alguna, tener siempre más ganas que miedo

me doy cuenta de que me sobra información, cada vez más, en todos los sentidos


pero también de que es inevitable que eso suceda, y de que lo que distingue a un turista de alguien que no lo es, aquí y en todos los sitios, es que sonríe más que el resto, a veces incluso ante cosas y personas que no merecen sonrisa alguna






jueves, 1 de octubre de 2009

martes 10 de junio, palermo, monreale, cefalú




miércoles 10 de junio: palermo, monreale, cefalú los dueños del hotel (literalmente familiar) no esperan que bajemos tan temprano a desayunar, así que la señora tiene que salir corriendo a comprar los cornettos de crema para acompañar al capuccino la idea es ver la capilla palatina, pillar el bus para ver la catedral de monreale, volver y pillar el tren para ir a cefalú a echar la tarde en la playa la capilla palatina es impresionante, era la capilla real de los reyes normandos y se construyó en el siglo doce, la decoración de mosaicos dorados es una maravilla y la la catedral de monreale es aún más impresionante, también del siglo doce, también encargada por un rey normando, también llena de mosaicos de oro (2000 kilos se calculan cubriendo paredes y techos), un claustro precioso llenito de incrustaciones de mármol, una capilla barroca delirante... de regreso, de camino a la estación de trenes, andamos las vias porta di castro y del ponticello, "la pequeña habana" en estado puro si no fuera por las mantas de leopardo que cuelgan de algunos de sus balcones (no por el estampado que puede ser muy habanero, sino por el material) las calles de la antigua guidecca (judería) hoy están llenas de kebabs, pequeños talleres, copisterias..., los nombres de las calles (via calderai, vicolo meschita, via del giardinaccio...) están escritos en italiano, árabe y hebreo llegando a la estación de trenes un señor que vende pescado se empeña en regalarme un par de peces porque le he dado un cigarro y hoy es su cumpleaños el camino a cefalú es una sucesión de playas y más playas mientras enrique dormita yo voy buscando palabras en el diccionario (hablo mucho en italiano estos días a pesar de tener poca idea)

la playa de cefalú, concretamente la de la marina vecchia, donde se recogen las barquitas de pescadores al atardecer, es una de las imágenes más fotografiadas de sicilia (de hecho, es la portada de nuestra guía) y una de las localizaciones de cinema paradiso parte de la ciudad antigua y de su muralla se vuelcan literalmente en el mar, de forma que uno puede bañarse y tomar el sol y estar tocando muros que tienen siglos de antigüedad la calma de cefalú, sus calles cuidadas, los colores de sus fachadas (piedra, crema, blanco), su ambiente delicado, contrasta terriblemente con el desastre que es palermo, pero, aún así, no llega a parecer una ciudad de mentira comemos atún a la brasa, pulpo, gambas, calamares, vino blanco y vino de marsala en un restaurante en el lungomare, subimos a la catedral normanda que es una pasada (curioso el contraste de estilos decorativos del techo), callejeamos hasta llegar a la playa que, verdaderamente, invita

nos bañamos mucho y, antes de volver a palermo, probamos la casatta y los canolis (los dulces típicos sicilianos hechos con queso ricotta) que están riquísimos

y nos volvemos y yo sigo buscando como la gañana que soy palabras en el diccionario que no me llego a aprender mientras enrique dormita y cuando llegamos a palermo casi nos atropella un coche (igual que antes otras mil veces) y no sé por qué pero enrique decide volverse y quejarse al conductor precisamente esta y resulta que es el tío más malencarado de toda la isla y con una mirada turbia y cruzada que nos hace unos gestos bastante malrrolleros dos perros callejeros que chivan en la puerta de nuestro hotel me ponen al borde del colapso nervioso pasado el susto y la tontería y las ganas de encerrarme para siempre, ya de noche, localizamos un sitio estupendo justo detrás del teatro politeama (antes vemos por el enrejado a una compañía de ballet preparándose para salir a escena, todos tutús, maquillajes teatrales y mallas rojas) se llama berlín y nos invita de nuevo al maravilloso mundo de las happy hours de estas latitudes (comida y más comida por la patilla con un dj que nos pone la cabeza como un cesto hasta que empieza a pinchar a los bee gees y cosas por el estilo) buscando un restaurante recomendado en la guía andamos por la palermo más señorial (que no es muy señorial aún así), la del ensanche, la de via della libertá, de amplias avenidas, edificios nuevos y bares en los que la gente tira mucho del hippy o boho chic y fuma petas en la puerta odio la moda de subirse las cuellos de los polos de los jóvenes italianos en general en el restaurante, en la plaza luigi sturzo (un lugar no-encantador en absoluto, igual que no-encantadoras en absoluto eran las camareras) cenamos bien, un cuscus de pescado muy abundante y unos tagliatelle con ricotta y berenjenas volvemos despacito hacia el hotel, aunque desde aquí más bien parece que volvemos a otra ciudad distinta un grupo de mascachapas palermitanos miran (lo juro) con un poco de miedo a enrique un señor vestido de cocinero prepara crepes con nutella hacemos un intento de andar la via candelai completa hasta la catedral pero estoy nerviosa, estoy rara, tengo ganas de dormir el desasosiego es real, como un dolor leve pero persistente, como un temblor, como si tuviera frío todo el tiempo