sábado, 17 de octubre de 2009

viernes 12 de junio, taormina





prefiero (supongo que como casi todo el mundo) a la gente que no puede evitar a veces enfadarse (incluso en público!), sorojarse, decir alguna inconveniencia, a la que tiene ataques de risa descontrolada, a la que se emborracha, a la que siempre piensa que tiene algo de lo que arrepentirse, a la que erra (mi padre siempre confunde "error" con "horror" y me parece un hallazgo maravilloso), a la que se ensucia, a la que no siempre comprendo a la primera

no me gusta el descontrol especialmente pero sí la humanidad

con las ciudades me pasa igual

el viaje en tren desde palermo a taormina es largo

antes de llegar hacemos escala en mesina, antes de montarnos en tren el taxista que nos lleva a la estación (innecesariamente porque el camino es muy corto) se queda con nuestro cambio
el tren nos deja en giardini naxos y tenemos que esperar a que llegue un bus que nos suba hasta taormina

mientras, en la parada, conocemos a mario, un milanés que vivió en argentina y que no tiene más que ganas de practicar su castellano

hablamos un rato con él y nos damos los teléfonos para vivir a la noche siguiente en amor y compañía la famosa "movida catanesa"

me fijo en una pareja joven con la que hemos venido en el tren, con la que vamos en el bus, con la que nos cruzaremos varias veces más a lo largo del día y saco la conclusión de que son griegos

curvas, curvas, los hoteles carísimos recomendados en el tripadvisor, nuestro hotel (acertadamente descrito en la misma página por un huésped como "algo como el peor motel americano pero con una piscina preciosa", que no llegamos a utilizar)
dejamos las cosas y echamos a andar, comemos porquerías en una gasolinera, vemos paraguayos pequeñísimos carísimos, andamos la ciudad entera (impresionante, bonitísima) que es una calle larga con un calor infame, pagamos 6 euros por un puto café y 5 euros por el cedé de ayuda a los abruzzos (perro mundo), localizamos el teatro griego (que está tapado porque empieza el taormina film fest y no sentimos nada parecido al síndrome de sthendal)

ahora, repasando las fotos para colgarlas en el blog, la ciudad me parece mucho más bonita de lo que me pareció allí

siempre suele ser al revés y ver las fotos y enseñarlas y dar la coña a amigos y hermanos, va acompañado indefectiblemente de comentarios del tipo "las fotos no le hacen justicia" o "no llegan a captar lo que deben" o cosas de ese pelo

taormina es una ciudad muy bonita y tremendamente fotogénica, pero nos da pereza y un poco de aburrimiento

el etna y el mar de la bahía de naxos desde el mirador de la piazza 9 de aprile me gustan inevitablemente y también a enrique aunque se empeña un poco en que no le guste nada de esta ciudad de mentirijillas (y el nombre: taormina, también sensual como palermo)
no podemos contratar desde ellí la excursión para subir al etna pero aún así damos muchas vueltas intentando encontrar unas zapatillas para mí

bajamos a la playa de isola bella en el teleférico (la marea está baja así que no es isola bella sino península bella)
la playa es de piedras y duele

enrique se baña y yo no, y me dedico a hacer fotos al erizo césar y a mí misma en un ataque de coquetería (todas horrendas, por cierto, a pesar de mi biquini rojo nuevo, creo que me pasa lo contrario que a la ciudad), a la roca, al mar transparente, a las olas rompiendo contra las piedras

volvemos al hotel y buscamos un sitio para cenar, corso vittorio enmanuel arriba, corso vittorio enmanuel abajo, más fotos desde el mirador (el etna, el mar, el atardecer), las tiendas llenas de coral, de limoncello, de cerámica de colores, los balcones petados de flores, las enredaderas, la gente muy arreglada, una procesión con san antonio en volandas y la banda municipal, una terraza junto al mirador, pescado, ensaladas y vino blanco, desasosiego cero, más que suficiente con un día de visita, la belleza sin misterio tiene poco recorrido
en la habitación de al lado han colgado el cartelito de no molestar y cuando salgo a echarme un cigarro al balcón veo a una pareja bastante entrada en años bebiéndose una botella de champán, nos deseamos good night, no me llego a acabar el cigarro para dejarlos solos, lo de menos es que desde nuestros balcones sólo se vea una pared blanca, el carrito del jardinero, todos sus aperos y dos pinos tristones



2 comentarios:

kb dijo...

tú dirás que es lo flojo que tú quieras
pero a mí me encanta

antonio alfaro sánchez dijo...

como siempre haciendonos viajar Carmen