lunes, 30 de enero de 2012

viernes, 27 de enero de 2012

un poema de alfonso sastre



Han borrado mi nombre


Han borrado mi nombre

de todas las listas existentes.


En el Registro Civil debe de haber

algo como una sombre leve.


Pero a pesar de todo existo y ando

y consto por la fuerza


de mi sencillo nombre inscrito

en todas, todas, todas, todas las listas negras.


(Madrid, 13 de abril, 1971)

jueves, 26 de enero de 2012

fragmentos de la prosa del transiberiano y de la pequeña jehanne de francia de blaise cendrars*



Yo era un adolescente en aaquel tiempo
Tenía apenas dieciséis años y ya no me acordaba de mi infancia
Estaba a dieciséis mil leguas del lugar de mi nacimiento
Estaba en Moscú, en la ciudad de los mil y tres campanarios
y de las siete estaciones
Y no me bastaban las siete estaciones y las mil y tres torres
Porque mi adolescencia era entonces tan ardiente y tan loca
Que mi corazón, alternativamente, ardía como el templo de Efeso o como la Plaza Roja de Moscú
Al ponerse el sol.
Mis ojos iluminaban antiguos caminos.
Y yo era tan mal poeta
Que no sabía ir hasta el fondo


(...)

Y el sol era una llaga maligna que se abría como una brasa

Yo era un adolescente en aquel tiempo
Tenía apenas dieciséis años y ya no me acordaba de mi nacimiento
Estaba en Moscú, donde quería nutrirme de llamas
Y no me bastaban las torres y las estaciones que constelaban mis ojos
En Siberia tronaba el cañón, era la guerra
El hambre el frío la peste el cólera
Y las aguas fangosas del Amor arrastraban millones de carroñas
En todas las estaciones veía partir los últimos trenes
Ya nadie podía salir pues no se vendían más boletos
Y tanto hubieran deseado quedarse los soldados que partían...
Un viejo monje me cantaba la leyenda de Novgorod.
Yo, el mal poeta que no quería ir a ningún lado, podía ir a cualquier parte


(...)

Los vidrios se han cubierto de escarcha
¡Se acabó el paisaje!
Y detrás, las llanuras siberianas el cielo a plomo y las grandes sombras de los Taciturnos que suben y descienden

Voy tendido sobre una manta
Abigarrada

Como mi vida
Y mi vida no me abriga más que esta manta
Escocesa
Y Europa entera entrevista en el paragolpe de un expreso lanzado a todo vapor


(...)

Parábolas
La vía férrea es una nueva geometría
Siracusa
Arquímedes
Y los soldados que lo degüellan
Y las galeras
Y los barcos
Y las máquinas prodigiosas que él inventó
Y todas las matanzas
La historia antigua
La historia moderna
Los torbellinos
Los naufragios
Incluso el del Titanic que leí en el diario
Tantas imágenes-asociaciones que no puedo desarrollar en mis versos
Porque aún soy muy mal poeta
Porque el universo me desborda
Porque descuidé asegurarme contra los accidentes ferroviarios
Y orque no sé ir hasta el fondo
Y tengo miedo

*la traducción es de Enrique Molina. La imagen es un fragmento de la edición original de la obra, concebida como "el primer libro simultáneo" y realizada por Sonia Delaunay.


lunes, 23 de enero de 2012

dos fragmentos de orient express, de john dos passos



Hace algunos años solíamos soñar con un diáfano viento originado en Asia que barriera de nuestras ciudades esas Cosas que se han erigido en nuestros dioses -las chucherías, los jarrones, las tiras de papel impreso, los rieles de cortinas o los artículos fabricados en serie-, esa remilgada posesión de cachivaches, responsable de las diferencias entre ricos y pobres, que constituye la única recompensa otorgada por nuestra civiliación y la razón final por la que luchamos hasta consumir el cuerpo y la mente. Así pues, ese bípedo erecto y desnudo que en su origen era el hombre, ha pasado a convertirse en una especie de cangrejo ermitaño incapaz de sobrevivir sin su caparazón, consistente en una densa amalgama de esmóquines, limusinas, coladores, cupones canjeables, batidores de huevos y máquinas de coser; en suma, cuanto más densa es esa coraza, menos autosuficiente es el individuo y más probabilidades tiene, en cambio, de alzanzar la consideración de hombre rico y poderoso.


(...)


Pero el sol de nuestra generación ha estallado en mil pedazos y su quebrada luz llamea en bandas de inquietantes colores. Sube al tren, en Florida están vendiendo la felicidad en parcelas de un acre. Así pues, debemos continuar viajando a través de los continentes, ensordecidos siempre por el estruendo de las ruedas y por el rugido del motor de los aviones, para revolcarnos en todos los mares con el olor del aceite recalentado en la nariz y el latido de las máquinas en la sangre. Y de toda esa Babel de ciudades apiladas unas sobre otras y de continentes sobre continentes, de ese mundo exprimido hasta la última gota o estirado a nuestro antojo, elástico como una pelota de goma nueva, ¿qué sacaremos en limpio? Paz, desde luego, no. Ésa es la razón por lo que en esta época de gigantescas máquinas y hombres de mente escurridiza es imprescindible contar con un poco de música. Necesitamos que los hijos de Homero hagan resonar el tumultuoso aullido del mundo a un ritmo más humano, ayudándonos así a superar el miedo.

jueves, 19 de enero de 2012

fragmentos de bronwyn, de juan eduardo cirlot*



Bronwyn, mi corazón,

si nunca has existido eres posible

porque la realidad es muerte viva.


Bronwyn, mi corazón,

tócame con tu nada y con tu nunca.


*


La tierra es de terror, pero yo busco

una flor de cristal inaccesible.


Dámela con tus ojos desde el lago

donde blanca apareces.


Cuerpo resucitado no abandones

esta mano de herida.


En Occidente el mar también acaba.


*


Triste como un sonido inmemorial

las armas me abandonan de repente.


Estoy bajando siempre y no lo sé.


Me lo dicen las piedras sobre mí

ya casi mar.


*


Los sepulcros sollozan junto a un agua

difunta.


¿Nunca seremos, Bronwyn, otra cosa?


*


Resucitado ya, no sólo muerto

abro las cataratas de la roca

y desgarro los velos espaciales.


Detrás del universo estamos juntos

más allá de las llamas y los mares.


La distancia no es más que una palabra.


*


Nada me vencerá, cuando la nieve

recubra con la piedra lo que tierra

encierra.


Tú estás dentro de mí y estarás viva

cuando digan de mí que no existo.


*


Las aves son palabras de agonía.


*


Graves planos de plomo son el cielo.


He de llamar amor a lo que es ir

hacia.


*


Los álamos inciertos de las almas

se alejan por el campo.


Los álamos se alejan, Bronwyn.


Los gritos permanecen, y el incendio.


*


(...)


Cuando todo se invierte,

en el bosque me buscan

y es tu voz

en el ávido abismo de mí mismo:

me buscan entre trozos, entre pozos:

me buscan sin saber que soy el bosque.


Nunca te encontraré porque el encuentro

habría de ser fuera y estás dentro.



*con fotografía de Francesc Catalá-Roca


miércoles, 18 de enero de 2012

un poema de fabio morábito*


Para sentirse vivo

En la naturaleza
todo está de pie:
los árboles,
los pájaros que están
sobre los árboles,
las hojas que se estiran
para limpiarse de las ramas.
Y cada uno piensa que los otros
son el suelo.
Las hojas creen
que toda rama está acostada
y ciega,
los pájaros
que el árbol ya no crece,
que es una especie de ruina,
y el árbol cree
que no hay más árboles,
no cree más que en sí mismo.
Nadie soporta que el sustrato
en que se apoya
tenga una vida propia,
que no esté muerto,
extinto,
que sea ligero.
Para sentirse vivo
hay que pisar una desolación,
algo que ya no tiene nada
que decir.




*con fotografía de Robert Doisneau.

martes, 17 de enero de 2012

campanades a morts - lluís llach*




*Lluís Llach compuso esta canción a partir de los Sucesos de Vitoria. Por el respeto, por el recuerdo, a los muertos, como escribe hoy Ignacio Escolar.

lunes, 16 de enero de 2012

un poema de josé watanabe*


Animal de invierno

Otra vez es tiempo de ir a la montaña

a buscar una cueva para hibernar.

Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas

son como huevos vacíos donde recojo mi carne

y olvido.

Nuevamente veré en las faldas del macizo

vetas minerales como nervios petrificados, tal vez

en tiempos remotos fueron recorridos

por escalofríos de criatura viva.

Hoy, después de millones de años, la montaña

está fuera del tiempo, y no sabe

cómo es nuestra vida

ni cómo acaba.

Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro

en su perfecta indiferencia

y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia.

He venido por enésima vez a fingir mi resurrección.

En este mundo pétreo

nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo

y me tocaré

y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña

sabré

que aún no soy la montaña.





*la imagen del cristal de hielo la he tomado prestada de aquí. Hace algo más de una hora caían en mi ciudad copos de nieve bien gordos, pero ahora ya solo cae eso tan tristón que por aquí se llama agua-nieve (supongo que haberlos podido ver y tocar son algunos de los pequeños privilegios del madrugador)


domingo, 15 de enero de 2012

un poema de jesús lizano*


El capitán

El capitán
no es el capitán.
El capitán
es el mar.

*podéis escuchar una entrevista con él aquí (en el podcast de Carne Cruda de este viernes); podéis verle en acción aquí

miércoles, 11 de enero de 2012

rafeef ziadah - nosotros enseñamos vida, señor




Llevaba bastantes días viendo este vídeo pulular por las redes sociales y a muchos de mis amigos compartirlo y enlazarlo y comentarlo, pero no lo había visto hasta esta mañana, que me lo he encontrado en Periodismo Humano con 5 minutillos libres. Como ella misma, Rafeef Ziadah, cuenta (el vídeo está traducido y subtitulado gracias a Patricia Bobillo Rodríguez), escribió este poema después de que un periodista, mientras las bombas caían sobre Gaza, le preguntara: ¿No crees que estaría bien si simplemente dejarais de enseñar a vuestros hijos a odiar?. A ella le salió esto y es emocionante, pero también triste, muy triste. Las palabras, que quisiéramos soñar a veces que son una especie de implacables ý súpervitaminadas semillas de conciencia y justicia o bombas, para los que no tengan tierra en la que dejar germinar esas semillas, no dejan de ser sólo palabras. No sé, esta mañana también me encontraba con esta noticia (una entre mil millones): Israel cierra la única carretera que conduce a la escuela en Cisjordania a 100 niños palestinos. La realidad es que el mundo (con nuestra complicidad) le pone muy difícil a esos niños escapar del odio.

martes, 10 de enero de 2012

dos poemas de luis alberto de cuenca



La amazona de Mordor

Esa amazona rubia que cabalga
por las grises colinas y los yermos
de Mordor, esa chica que ha dejado
atrás la primavera y se dirige
al país de la noche permanente,
donde el señor del mal gobierna.

Por qué no vuelve grupas hacia el mundo
donde el lirio florece y las muchachas
buscan fresas y dan besos furtivos
y tejen y cocinan, donde hay bardos
que cantan las hazañas de los héroes
y se venera a la Gran Diosa.

Esa mujer dorada que galopa
de espaldas a la luz y a la belleza,
persiguiendo sin tregua ni reposo
al oscuro jinete que la rompe
de amor y la consume de deseo,
al enemigo de su alma.


El enemigo común

Como Machado, yo también soñaba
de niño con os héroes de la Ilíada
pero mezclándolos en la coctelera
con los padres de la Revolución.
Marat, Robespierre, Lenin y Trotski
vivían en mis sueños de muchacho
junto a Paris, Ayante y Diomedes.
Pese a las discrepancias ideológicas
nunca se peleaban entre ellos,
pues tenían enfrente un enemigo
común: la Realidad.

lunes, 9 de enero de 2012

el año que mataron a salvador - loquillo




Muy fan de Loquillo (siempre, aunque haga anuncios para el Banco Sabadell...) y muy muy fan de A solas (recomendable a tope), su nuevo espectáculo, que pudimos ver anoche en Logroño, en el que repasó algunos de los grandes clásicos de sus discos en solitario, además de los temás del último, Su nombre era el de todas las mujeres, realizado a partir de poemas de Luis Alberto de Cuenca. Temazos hubo muchos, pero me quedo con este, El año que mataron a Salvador, un homenaje a Salvador Puig Antich, que apareció en el disco Mujeres en pie de guerra. España en blanco y negro, frente al mar a la deriva, mi niñez partida en dos...

domingo, 8 de enero de 2012

un poema de josé maría fonollosa


Plaça de Blasco de Garay

Mi casa necesita una mujer
que llene de canciones sus paredes
y complete mi cama por la noche.

Un cuerpo que discurra en torno mío.
Una voz que responda si digo algo.

Yo no tengo el dinero de los otros;
no sé tampoco hablar como los otros,
ni tengo la apostura de los otros.

Por eso necesito una mujer
que oculte mi tristeza entre sus brazos.