Bronwyn, mi corazón,
si nunca has existido eres posible
porque la realidad es muerte viva.
Bronwyn, mi corazón,
tócame con tu nada y con tu nunca.
*
La tierra es de terror, pero yo busco
una flor de cristal inaccesible.
Dámela con tus ojos desde el lago
donde blanca apareces.
Cuerpo resucitado no abandones
esta mano de herida.
En Occidente el mar también acaba.
*
Triste como un sonido inmemorial
las armas me abandonan de repente.
Estoy bajando siempre y no lo sé.
Me lo dicen las piedras sobre mí
ya casi mar.
*
Los sepulcros sollozan junto a un agua
difunta.
¿Nunca seremos, Bronwyn, otra cosa?
*
Resucitado ya, no sólo muerto
abro las cataratas de la roca
y desgarro los velos espaciales.
Detrás del universo estamos juntos
más allá de las llamas y los mares.
La distancia no es más que una palabra.
*
Nada me vencerá, cuando la nieve
recubra con la piedra lo que tierra
encierra.
Tú estás dentro de mí y estarás viva
cuando digan de mí que no existo.
*
Las aves son palabras de agonía.
*
Graves planos de plomo son el cielo.
He de llamar amor a lo que es ir
hacia.
*
Los álamos inciertos de las almas
se alejan por el campo.
Los álamos se alejan, Bronwyn.
Los gritos permanecen, y el incendio.
*
(...)
Cuando todo se invierte,
en el bosque me buscan
y es tu voz
en el ávido abismo de mí mismo:
me buscan entre trozos, entre pozos:
me buscan sin saber que soy el bosque.
Nunca te encontraré porque el encuentro
habría de ser fuera y estás dentro.
*con fotografía de Francesc Catalá-Roca
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