sábado, 30 de enero de 2010

en el laberinto 8


siempre el corazón al aire
absolutamente expuesto
más expuesto que el rostro
(para el observador
un rostro siempre es un misterio
una víscera no)
me he rendido un poco
(y lo digo aquí porque siempre
puede planear sobre estas líneas
la sombra de lo ficticio)

y así es como el mundo acaba/no con una explosión sino con un gemido (escribió t. s. eliot)
y así es
exploté ayer, exploté cuando me preguntaste que qué tal estaba la comida y te dije que mal, que muy mal, que el cuscus era una puta mierda, que no me gustaba el romero y que habías jodido el pescado
y el mundo no se acabó tras esa impertinencia, ni tras la llorera posterior, ni tras la llorera mientras limpiaba la cocina, ni mientras lloraba lavándome los dientes, ni mientras lloraba poniéndome las lentillas
pensaba en las personas a las que quiero
en su fragilidad que me duele infinitamente más que la mía
mi mundo-drama acabó cuando abracé mi rutina con el gesto/suspiro/gemido
de un perro ciego apaleado que no sabe de dónde le vienen los golpes
pasé frío, hablé de fútbol, de economía, de gran hermano
buscamos por doquier el absoluto y sólo encontramos cosas dijo novalis

y menos mal porque las cosas consuelan
(y la búsqueda duele)

tú también explotaste ayer
cómo no, amor
no te preocupes
lo raro es que no reviente todo
lo raro es que no estén todas las ciudades ardiendo
lo raro es el equilibrio

(este jodido equilibrio que es lo opuesto a la paz
este equilibrio tenso, tensísimo, agotador,
este equilibrio construido sobre el miedo)

tú sabes/ no perdonas/estás ardiendo vivo/la llama que nos duele quería ser un ala (escribió celaya)

nosotros somos gente rara
arrojándonos al fuego como si fuera el mar

3 comentarios:

antonio alfaro sánchez dijo...

plas plas plas

verónica dijo...

auténtico, estremecedor, buf!

Verónica Cernadas dijo...

"yo no vivo:yo ardo." peiu yavorov