para helena
el dinero no importa
seré inmortal mientras me quieras
si no te es dado encontrar fácilmente tu camino
no desesperes:
no es poca misión amar
Preguntarán qué fuimos,





PD1: hace un par de años se publicaba El árbol talado que retoña, una obra colectiva en homenaje a Marcos Ana editada por El Páramo, la Fundación de Investigaciones Marxistas y la Fundación por la Europa de los Ciudadanos. Contó con un buen puñado de amigos míos y de poetas y artistas gráficos a los que admiro (todos los nombres aquí), entre ellos, Enrique Cabezón con este poema:
decidme cómo es el poeta
contadme el gemido y el temblor de sus hojas de parra
el gorjeo del verbo como el chapoteo de un crío en los charcos del tiempo
cómo evitó la vergüenza de omitir lo que dolía
aún incluso la manera en que bautizó lo que todavía duele
habladme de sus manos sarmentosas como raíces
hundidas como un rabo en la tierra y el polvo de los años
dueño de una simiente que cambiará el mundo
habladme del padecimiento y la ruina
de las máscaras y los desastres naturales
no olvidéis los incendios y la esperanza quemada
los ojos que se inundan como los campos baldíos
los ojos imperturbables de los asesinos
el abrazo tenebroso de la inanición y la anorexia
no olvidéis a los tahúres y a los fanáticos
no obviéis a los que viven en la calle
el ejercito de la mano de la muerte
la policía de la mano de la sangre
no calléis lo triste y la vergüenza
decidme cómo es el poeta
habladme de lo que a tientas ha construido
la luz que encontró cuando escarbó en sus entrañas
recordadme el compromiso con la furia que asumió hace años
el aroma épico de querer intervenir y no rendirse
habladme de lo que a tientas ha perdido
no olvidéis lo que le debemos
*nuestro sitio está en la calle. Porque, como se lee en el cartel que acompaña a estas líneas (sacado, otra vez, de ese lugar lleno de ideas maravillosas y de libre disposición que es voces con futura) nos afecta a todos y tenemos que estar todos. En Logroño salimos a las 19 horas de la Plaza del Mercado. En otras ciudades all over the world lo podéis ver aquí y aquí. Hay que estar.
Aquí seguimos. Personalmente reconozco que un poco necesitada de ánimo, aunque esto me parece natural, incluso sano. Casi nada importante de verdad para muchos (a veces incluso para uno) es fácil, blanco, llano. Hoy, ayer, anteayer, han sido días complicados para mí. Días de darse de morros con la realidad y tener que admitir que no mola nada, ahora que parecía que ¡por fin! nos habíamos librado de ella (perdonadme la ironía, me concederé pocas más porque me ha producido cierto hartazgo estos días en otras personas). No con la realidad a secas, con mayúsculas, sino con la realidad de la mayoría. Es como si estuvieran la realidad y el deseo y luego (al menos ahora) la realidad de las minorías (que parecía ser algo así como el deseo hecho realidad) y la realidad de la mayoría (que es en la que, fuera de ciertos espacios burbuja, lugares casi acuáticos en los que una se siente flotar, yo habito en mis "días normales" o subnormales, qué leches, por soñar que no quede). La realidad del trabajo, de los compañeros, de la falta de tiempo, del quiero y no puedo o del no me sé explicar y es más, aunque supiera de nada me serviría porque esto que tanto nos mueve a algunos carece de interés para la mayoría de la gente. 

