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martes, 13 de marzo de 2012

medz yeghern: la gran catástrofe*


*Medz Yeghern (Gran Mal), es el término que emplean los armenios para referirse al genocidio que sufrió su pueblo a manos del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial (fundamentalmente entre 1915 y 1917). También da título a un cómic de Paolo Cossi sobre el tema que me regalaron por mi cumpleaños (¡gracias JL!) y que devoré (mejor engullí) el otro día porque los tragos amargos es sabido que es mejor pasarlos rápido. Y eso no quiere decir que no me gustara, pero es que el autor (a diferencia, por ejemplo, de Art Spiegelman en Maus) no da ni una pequeña tregua en la descripción de unos hechos insoportables por terribles. Sólo las citas introductorias entre capítulo y capítulo permiten respirar un poco (y no demasiado; para muestra esta brutal y certera de la escritora italo-armenia Antonia Arslan, que nos recuerda que: El día más funesto para un país es aquel en el que, para sentirse unido, cree necesario eliminar a sus ciudadanos más indefensos). Como no sé si se puede leer bien el diálogo entre soldados franceses que aparece en las viñetas de la foto os lo reproduzco aquí:

-(Se llevan a los habitantes de pueblos enteros. Los envían lejos de los ojos indiscretos... Al desierto) Los hacen desaparecer, se convierten en arena como si nunca hubieran existido.
-¡Hay que hacer algo! En el fondo son cristianos, como nosotros.
-¡No! ¡Antes de nada son hombres, como nosotros!

(Está bien recordar cuál debería ser siempre la perspectiva desde la que observar a quien tienes enfrente: la de un ser humano frente a otro ser humano)

La República de Turquía, sucesora del Imperio Otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieran, pero sí que se las pueda considerar un genocidio, argumentando que no fueron el resultado de un plan masivo de exterminio diseñado por dicho Imperio, sino la consecuencia natural de los avatares propios de la Primera Guerra Mundial. Se calcula que entre 1915 y 1917 murieron entre un millón largo y dos millones de civiles armenios.

viernes, 24 de febrero de 2012

una viñeta de crónicas de jerusalén, de guy delisle*



*Las Crónicas de Jerusalén de Delisle (Premio al Mejor Álbum del Festival Internacional de Angoulême 2012) fueron mi auto-regalo de cumpleaños (a falta de excursión a Angolulême que es lo que realmente me hubiera apetecido). Y me han gustado bastante. ¿Tanto como Joe Sacco? (quien, por cierto, verá en breve adaptadas al cine sus Notas al pie de Gaza de la mano de Denis Villeneuve). Seguramente no, pero qué más da (me lo auto-pregunto por la insistente comparación que se hace entre ellos en prensa, blogs, etc., a pesar de que salvo que se mueven en el mismo medio y en ocasiones en el mismo contexto, tienen muy poquito que ver). Por cierto, clicando aquí podéis visitar el blog que Delisle mantuvo mientras estuvo viviendo en Jerusalén (os animo a ello: merece mucho la pena). Le tomo prestada esta viñeta en la que, en un momento de sus Crónicas, responde a su hijo pequeño cuando éste le pregunta que qué es la guerra: La guerra es muy sencillo: es meter un trozo de hierro en un trozo de carne (y aclara que escuchó esa definición días antes en una película de Godard). Cuando lo leí pensé en cómo podríamos intentar definir en pocas palabras este estado en el que nos movemos, esta realidad tan fea. ¿Despertar a una pesadilla quizás? No sé, algo así podría cuadrar bien. En cualquier caso, nada que sea grato tener que explicar a un niño.

jueves, 6 de octubre de 2011

las cosas (y esas cosas)*





*Pues que andaba yo pensando en las cosas. Las cosas, que resulta que a veces son lo más, como partes casi físicas de nosotros mismos, y otras, sin embargo, pues nos resultan poco importantes o al menos no tanto como podría parecer. Un ejemplo. El jueves (hace justo ahora una semana, en la que también he padecido fiebre y otras desventuras... sí, sí, voy cubierta de gloria amiguitos) me robaron mi ordenador personal con un montón de textos, fotografías (ninguna como la de Scarlett ni como la de Berto, gracias adiós), proyectos varios, poemas (y lo que no son poemas) inéditos etc. etc. etc. ... y un montonazo de documentos del trabajo y también detalles y pequeños regalos internáuticos y muchos más asuntos en los que no quiero ni pensar ni entretenerme porque sufro (y os estoy contando lo contrario). Todo eso. Lo que viene siendo una señora violación de mi intimidad en toda regla (eso sí que es violar la intimidad de alguien y no que el facebook permita que mis amigos vean que algunas veces escucho, qué sé yo, a María Jiménez en el Spotify, que seguramente también, vaya, pero que no es para tanto). Total, que un disgustazo (¡como para no! ¿y no tenías copia de seguridad? norl, norl, norl de todo ni de casi nada, ¡pero estás boba! sí sí sí y un millón de veces sí, boba hasta el fin, como delfín). Bien. Pero al final el drama no ha sido para tanto. Sigo. Las cosas. Osea, que estas cosas no eran para mí tanto tantísimo como podía parecer o también puede ser que haya alguna otra cosa mucho más importante, tanto, tanto, que ha conseguido que me olvide de todas esas. Y sí. La hay. Y va creciendo poquito a poquito (y desde luego que no es una cosa).


Retomo. Las cosas. Que a veces, sin embargo, son lo más. Anteayer escuchaba a Enrique en Sopa de poetes (encantadores, divertidísimos, hicieron que se me pasara la hora volando; por cierto, que la entrevista a Enrique, y otras muchas más, se pueden escuchar aquí) y claro, en una hora hablaron de un montón de asuntos, entre ellos de cómic y de la posibilidad incluso de que a Enrique le pudiera dar por dibujar otra vez. Y resulta que Enrique y yo tenemos ahora una cosa (que ya he dicho que no es una cosa) muy muy importante (la más) a medias y hay que ir haciéndole hueco para él (o ella) y para sus cosas. Y Enrique tiene muchas cosas (entre ellas un millón de tebeos que me han hecho muy feliz muchas veces) y yo las trato a veces como si sólo fueran cosas y no "sus cosas".


Y no sé por qué pero pensando en Enrique, en sus cosas, en sus tebeos, en el ser que está en camino, en todas nuestras cosas que serán suyas (las que quiera) y en todas esas cosas que él elegirá como suyas y que le harán temblar de emoción como al niño de la viñeta que acompaña estas líneas (que es el niño Carlos Giménez antes de ser el dibujante Carlos Giménez) y en todo eso; resumiendo, pensando en todo eso a la vez, me ha venido a la cabeza esta viñeta (que yo no recordaba así exactamente pero que sin duda era ésta) de la maravillosa (y tremenda y dura y emocionante y verdadera y terrible y hermosa y necesaria y obligatoria y... seguiría pero lo dejo) Paracuellos del citado Carlos Giménez (que parece ser que será una peli en breve). Esta viñeta y no otra; esta, que representa tan bellamente la emoción de lo que uno siente como propio, de lo que a uno le hace feliz, de lo que a uno le construye y le hace ser uno mismo y le salva y le permite escapar de la gravedad del mundo, de sus aristas, de sus asperezas; esas cosas que son (y le robo un verso a Karmelo Iribarren) un leve guiño de luz hacia la sombra. Todo eso. Que, sin embargo, no dejan de ser solamente cosas.

lunes, 22 de agosto de 2011

notas al pie de gaza, de joe sacco*




*Muy grande (one more time) el trabajo de Joe Sacco en Notas al pie de Gaza. La viñeta, mal iluminada y fotografiada por mí asín de cualquier manera, no le hace justicia en absoluto, pero quería recoger este diálogo entre el Joe Sacco de papel y tinta (bajito y con gafas) y su ayudante sobre el terreno, a propósito de lo que éste último piensa acerca de las intenciones "ocultas" de las donaciones occidentales (fundamentalmente de las estadounidenses). ¿Que qué dice al respecto? Esto: Su idea es que nos concentremos en democratizarnos y nos olvidemos de que seguimos siendo esclavos. Si queremos acercarnos siquiera a comprender una realidad en toda su complejidad, hay que empezar por atender a todos los puntos de vista posibles y a esto ayudan (y mucho) los cómics de Joe Sacco sobre Palestina y sobre los Balcanes porque conoce, resume, dibuja y cuenta rebién. Y yo soy muy fan. Lo vimos en persona (y lo escuchamos) en el Salón del Cómic de Barcelona hace unos cuantos años (en el 2004, creo). Lo primero que leí suyo fue Palestina. Y me encantó (y me hizo llorar; tremendas las historias, tremendo, por ejemplo, el descubrimiento del drama del terriblemente frecuente arrancado de olivos centenarios palestinos, tremenda la expresividad de los dibujos, de las miradas). He leído todo lo que ha publicado en castellano y siempre espero con muchísimas ganas lo siguiente. Pienso que tanto Palestina como Gorazde. Zona protegida deberían ser lecturas obligatorias. Y que tanto El final de la guerra como El mediador son también magníficas novelas gráficas, grandes ejemplos de esa historieta que va mucho más allá del mero (y maravilloso por otro lado) entretenimiento. Igual que Notas al pie de Gaza (aquí el autor al aparato hablando de este libro tan bueno y tan recomendable).


miércoles, 6 de julio de 2011

lunes, 13 de junio de 2011

también tú




Todo el mundo es especial. Todo el mundo. Todo el mundo es un héroe, un amante, un loco, un villano. Todo el mundo. Todo el mundo tiene su historia.


(V en el capítulo III de V de Vendetta)

lunes, 18 de abril de 2011

"el viaje de maría"*




Leo aquí que la peli documental María y yo, de Félix Fernández de Castro, basada en la novela gráfica con el mismo nombre de Miguel y María Gallardo, ha ganado el Premio a la Mejor Película basada en un cómic en el 29 Salón Internacional del Cómic de Barcelona. Hace poco que la vi y me gustó un montón. Va sobrada de amor y de ternura. Y de humor. Como explica el propio Gallardo, tanto el cómic, como la película, como el cortometraje, no son tanto obras sobre el autismo sino sobre el cariño, sobre la relación entre un padre y una hija que, por encima de las dificultades de la comunicación, se transmiten alto y claro su mensaje de amor.


*cortometraje de animación basado en María y yo, el maravilloso cómic de Miguel Gallardo, en el que el dibujante cuenta su vida y la de María, su hija autista, y su día a día lleno de pequeños milagros.


viernes, 15 de abril de 2011

300*






*Esta es la entrada número 300 de este blog. 300 en poco más de tres años (empecé un 7 de abril de 2008). No está mal. No es poco pero tampoco es mucho (como aquellos billetes de 24 euros de este maravilloso y chanante retrospecter). Este blog también cumplió 100 entradas y también cumplió 200 y no celebramos nada. Pero claro, 300 son 300; como los 300 de Leónidas en la Batalla de las Termópilas, que son los 300 del cómic de Frank Miller (y Lynn Varley, que fue quien puso, y muy bien, el color). En realidad creo que de las otras dos efemérides no fui consciente. Ahora bien, me gustó 300 y esta es una excusa buena como otra cualquiera para recordarlo. Sé que le falta rigor histórico. Sé que acusaron a su autor de xenófobo, seguramente con razón. Qué sé yo lo que sé. Pero a mí me gustó igual. Y también la peli (por cierto, en Cuba la vi doblada al mexicano y fue una experiencia curiosa). Asociar estos 300 posts a aquellos 300 espartanos es una ida de olla, sí, pero no es del todo descabellado, por mucho que pueda parecerlo. Al fin y al cabo estos 300 posts también son unos resistentes. No exponen explícitamente su ideología (o no demasiado al menos), pero desde luego que sí implícitamente. Pero no son unos resistentes por eso. Lo son porque resisten a mi lado en mi pelea contra la falta de tiempo y de espacio. La pelea contra las implacables consecuencias de mis elecciones (que sé que fueron mías, que sé que no debo de quejarme, que sé que no estoy tan mal, que sé un montón de cosas, pero también sé, con todo y sobre todo, que yo pensaba que el mundo era otra cosa y que si lo pensaba era por algo; esto es, me educaron de otra forma, me enseñaron un futuro distinto, nadie me habló de esta negrura). El caso es que resisten aquí. Siguen adelante y cada vez son más. No son muy actuales, ni están muy puestos (puede que alguno que haya escrito en domingo...), ni muy bien escritos, ni son muy organizados, ni muy originales, ni muy especiales, ni muy especializados, ni muy nada. Pero son míos. Y son así (desordenados, un poco caóticos, urgentes) porque es en la urgencia donde me muevo. Esto vivo yo, esto veo yo, por todo esto trabajo yo, en esto creo y en esto participo, y peleo por encontrar un rato, donde sea, por apropiarme de un tiempo que no tengo para contarlo, para contármelo. Son mis 300. Últimamente hablo mucho de esto con las personas que me quieren y que se empeñan en hablar conmigo a pesar de mis nervios y de mis malas pulgas. No pienso renunciar a mis espacios a pesar de todo. Estos 300 son mis espacios (y otros muchos que no están pero que también me pertenecen). Y no pienso hacerlo por nada del mundo. No porque pierda el norte y les dé una importancia de la que carecen, sino porque sé que forman parte de un espacio más grande, distinto, que es de muchos. Una especie de espacio de resistencia que construimos entre todos los que nos negamos a "hacer nada", aunque esa "nada" nos arrolle y haga con nosotros casi todo lo que quiere. Porque si nos tapan el sol con sus flechas, entonces lucharemos en la sombra, como los 300 espartanos de Leónidas.

jueves, 3 de febrero de 2011

recordando "cómo fui bombardeado por el mundo libre"*...



*Esta mañana me he acordado del cómic de Zograf. En él nos narra, en primera persona, los bombardeos de la OTAN sobre Serbia y Kosovo en 1999. Sus comics fueron absolutamente contemporáneos a los hechos que relataban, ya que la mayoría de ellos iban llegando por fax a sus amigos y editores a las pocas horas de que hubieran sucedido los acontecimientos. Los enviaba desde su casa en Pancevo, una pequeña ciudad serbia que fue fuertemente bombardeada (¿y cómo así?: pues porque en ella había una refinería de patróleo, plantas químicas y una fábrica de aviones). Inevitable asociar esta forma de transmitir los acontecimientos a nuestras redes sociales modernas.

Pienso en qué se estará escribiendo, componiendo o dibujando en este momento en Egipto, en Túnez, en Marruecos o en Jordania (por ejemplo y por no seguir ennumerando países). Perdonad que compare unas cosas con otras (mi madre siempre me dice que soy muy "fisonomista"), creedme que a veces siento no saber evitar esta querencia, consecuencia seguramente de mi pobreza de razonamiento, pero es que suceden a mi alrededor cosas casi-nuevas, extrañas y naturales a la vez, inquietantes y maravillosas y terroríficas, que me desconciertan, y tratar de encontrarles analogías con cosas ya vistas, aunque sea con algo tan tontorrón como el título de un comic, es lo único que me calma un poco. Me pregunto si alguien, en algún lugar de los países citados, estará creando algo que se pueda titular de forma parecida al cómic de Zograf; algo así como "Cómo mi lucha por la libertad fue bombardeada por el vergonzante silencio del mundo libre". O por su complacencia y complicidad con nuestros dictadores. O directamente porque los quieren un montón. O por su pánico a nuestra democracia. O por su hipocresía. O por la manera en que dicen que sí mientras cruzan los dedos por detrás de la espalda. O por cómo sólo saben hacer las cosas tarde y mal. O algo así, yo qué sé. Y no sigo porque no tengo más tiempo (¿para cuándo una revolución contra la privación de tiempo que padecemos?, ¿cuándo sacaremos tiempo los que nunca tenemos tiempo para quejarnos de ello como merece?)


PD: Parece que para algunos no somos tan importantes (al mundo libre me refiero). Ojalá.

jueves, 30 de diciembre de 2010

make a wish...*



*así, pero en color, termina asterios polyp, la maravillosa novela gráfica de david mazzucchelli (si tenéis en mente leerla no me odiéis: estas páginas no desvelan el destino del protagonista; y además casi que el final, como en todas las historias bonitas, es lo de menos) es una de las últimas cosas que me he leído este año que pienso acabar igual que todos los anteriores, esto es, pidiendo un deseo, respondiendo a la invitación que hace el autor en el libro (ya lo pedí también antes de cerrarlo, soy así, no puedo remediar ser un poco tontorrona casi todo el tiempo)



la estrella fugaz, el fin de año, la ceniza del cigarrillo formando un triángulo rojo y puntiagudo, los palitos que se cuelan en las bolsas de pipas, las pestañas que se caen y que uno se encuentra en las mejillas de los amigos, las matrículas de los coches con todos sus números iguales (o capicúas, que esto es a gustos), las velas de la tarta de cumpleaños..., son excusas para recordarnos que tenemos deseos (o sueños; permitidme que escape hoy de los matices) y que incluso existe la posibilidad de que se cumplan

y eso está bien, porque los deseos siempre nos sostienen (igual que levantar la vista, enderezarse, creerse que las cosas buenas también tienen que pasar y trabajar por ello)


mis deseos, desde que tengo uso de razón, siempre han tenido que ver con los afectos en positivo y en estas circunstancias no serán distintos porque sé que los afectos lo contienen todo, que conforman un buen mapa, una buena guía también (y sobre todo) en estos tiempos raros

así pues, este pequeño acantilado y quien lo cuida desean que todos los que estáis ahí (al otro lado pero cerca)tengáis un muy feliz 2011


y que sigáis ahí (por favor)



sábado, 11 de diciembre de 2010

asociando imágenes (la realidad y v de vendetta*)




* apunto esta cita de V en el capítulo quinto de la serie: El ruido depende del silencio del que procede. Cuanto más absoluto es este más escandaloso es aquel.


lunes, 6 de diciembre de 2010

llamando a spiderman*!


*a él o, así las cosas, a a alguien que tenga claro eso de que un gran poder conlleva una gran resposabilidad

sábado, 9 de enero de 2010

miércoles, 18 de febrero de 2009

laurie y el dr manhattan en marte



D.M: No creo que tu vida sea insignificante

Laurie: Oh, no, obviamente eso es lo que dirás porque tú no crees en todas las estupideces que yo creo y..uh...¿de verdad?

D.M: No

Laurie: Pero hace un momento decías que la vida no tiene sentido, ¿Por qué...?

D.M: He cambiado de opinión

Laurie: ¿Por qué?

D.M: Los milagros termodinámicos. Acontecimientos tan improbables que son efectivamente imposibles, como que el oxígeno se convierta en oro. Deseo contemplar algo así. Pero en el apareamiento humano, mil millones de espermatozoides buscan un solo huevo. Multiplica eso por las poquísimas posibilidades de sobrevivir que tenían vuestros ancestros, de engendrar a un hijo en concreto...esa hija concreta...hasta que tu madre ama a un hombre a quien tiene todos los motivos para odiar, y de esa unión, de los miles de millones de niños que compiten por ser fertilizados, naces tú, solo tú.Destilar algo tan específico entre ese caos de improbabilidad es como convertir el aire en oro. Esa es la cúspide de la improbabilidad. El milagro termodinámico.

Laurie: Pero y si mi nacimiento es un milagro termodinámico...¿Podrías decir lo mismo de cualquier persona?

D.M: Sí. De todo el mundo. Pero el mundo está tan lleno de gente. Tan lleno de estos milagros, que se vuelven habituales y los olvidamos...Yo lo olvido.Miramos tan a menudo al mundo, que se vuelve monótono a nuestra vista. Pero visto desde otra perspectiva, como si fuera nuevo, vuelve a ser asombroso.Vamos sécate esas lagrimas porque eres vida, más rara que un Quark y más improbable que los sueños de Heisenberg; el barro en el que las fuerzas que dan forma a las cosas deja su huella de forma más clara.Sécate las lágrimas y vámonos a casa.