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domingo, 18 de marzo de 2012

un fragmento del discurso de aceptación del nobel de albert camus*



Estocolmo, 10 de diciembre de 1957
 
Personalmente, no puedo vivir sin mi arte. Pero jamás he puesto ese arte por encima de cualquier cosa. Por el contrario, si me es necesario es porque no me separa de nadie, y me permite vivir, tal como soy, a la par de todos. A mi ver, el arte no es una diversión solitaria. Es un medio de emocionar al mayor número de hombres, ofreciéndoles una imagen privilegiada de dolores y alegrías comunes. Obliga, pues, al artista a no aislarse; le somete a la verdad, a la más humilde y más universal. Y aquellos que muchas veces han elegido su destino de artistas porque se sentían distintos, aprenden pronto que no podrán nutrir su arte ni su diferencia más que confesando su semejanza con todos.

El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo hacia los demás, equidistante entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso, los verdadero artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar. Y si han de tomar partido en este mundo, sólo puede ser por una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual.


Por lo mismo el papel de escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si en ello consiente. Pero el silencio de un prisionero desconocido, abandonado a las humillaciones,  en el otro extremo del mundo,  basta para sacar al escritor de su soledad,  por lo menos, cada vez que logre, entre los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trate de recogerlo y reemplazarlo, para hacerlo valer mediante todos los recursos del arte.

Nadie es lo bastante grande para semejante vocación. Sin embargo,  en todas las circunstancias de su vida, obscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre para poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificará sólo a condición de que acepte, tanto como pueda, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio a la verdad, y el servicio a la libertad. Y puesto que su vocación consiste en reunir al mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira ni a la servidumbre porque, donde reinan,  crece el aislamiento. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia ante la opresión.

*Merece mucho la pena leer el discurso entero (aquí lo tenéis en castellano y en francés). Me he acordado de él por esta noticia (y siempre es un gustazo encontrarse con Camus)


miércoles, 14 de marzo de 2012

varios fragmentos del cuaderno de escritura de carlos pujol



10
Se escribe para oír la música de dentro.

22
Dos formas de subvertir la realidad: la poesía y el humor.

43
El único tema es uno mismo, deformado y manifiesto como en una caricatura.

45
Hay voces y tonos que arrastran al lector, y otros que le aburren, y eso desde las primeras páginas. Una parte del secreto está en la habilidad, el oficio, pero lo principal es que se nos habla de nuestros sueños o no.

71
No hay que ser comprensivo o tolerante con lo que uno mismo escribe.

72
No se podía mostrar la intimidad sin que se inventase el disfraz de la literatura.

79
La literatura es o debería ser un arte, pero tiene también una función secundaria asistencial: consuela de la vida, primero al autor y luego a los lectores.

82
Publicar significa olvidarse del libro, que deja de ser propio. Cualquier insistencia en la memoria es malsana, cualquier jactancia o moroso regodeo, una ridiculez. Hay que tener respeto por lo que ya es de los demás.

94
Escribir es disconformidad, no estar de acuerdo.

100
LEER Y ESCRIBIR

(...)

La realidad hace lo que puede por estar a la altura de los grandes libros, se transforma hábilmente para reproducir sus apariencias, pero siempre queda por debajo de los modelos (...) De ahí que los lectores empedernidos estén aquejados de una incurable nostalgia del libro; que vivir les parezca un oscuro amasijo de cosas que nos pasan, pero que apenas despiertan nuestro interés, mientras que lo que no ha sucedido a nadie puede apasionarnos como la verdad más honda.

La vida, vista a través del espejo deformante y maravilloso de la letra impresa, es un fenómeno de la civilización que genera una extraña doblez -estar aquí y al mismo tiempo muy lejos, aparentar una sola vida como los demás, y tener muchas- y que no deja de asombrarnos. Unos signos convencionales sobre el papel abren todas los caminos de la imaginación (...) A escala humana, es como una posibilidad soñada de infinito, quizá porque la literatura es todo lo contrario de como suele llamarse a la política, es el arte de lo imposible.

Las imágenes empapan los ojos y, su repetición, necesariamente mecánica sugiere un horrible fatalismo, ahora que la televisión y los videosistemas parecen querer abolir la memoria, machacando y estropeando recuerdos visuales con su facilidad reproductora, deberíamos apreciar más que nunca el santuario de la lectura, siempre distinta y siempre obligándonos a imaginar las cosas; obligándonos a ser nosotros mismos según los impulsos interiores que nos guían, obligándonos a ser libres.

martes, 13 de marzo de 2012

medz yeghern: la gran catástrofe*


*Medz Yeghern (Gran Mal), es el término que emplean los armenios para referirse al genocidio que sufrió su pueblo a manos del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial (fundamentalmente entre 1915 y 1917). También da título a un cómic de Paolo Cossi sobre el tema que me regalaron por mi cumpleaños (¡gracias JL!) y que devoré (mejor engullí) el otro día porque los tragos amargos es sabido que es mejor pasarlos rápido. Y eso no quiere decir que no me gustara, pero es que el autor (a diferencia, por ejemplo, de Art Spiegelman en Maus) no da ni una pequeña tregua en la descripción de unos hechos insoportables por terribles. Sólo las citas introductorias entre capítulo y capítulo permiten respirar un poco (y no demasiado; para muestra esta brutal y certera de la escritora italo-armenia Antonia Arslan, que nos recuerda que: El día más funesto para un país es aquel en el que, para sentirse unido, cree necesario eliminar a sus ciudadanos más indefensos). Como no sé si se puede leer bien el diálogo entre soldados franceses que aparece en las viñetas de la foto os lo reproduzco aquí:

-(Se llevan a los habitantes de pueblos enteros. Los envían lejos de los ojos indiscretos... Al desierto) Los hacen desaparecer, se convierten en arena como si nunca hubieran existido.
-¡Hay que hacer algo! En el fondo son cristianos, como nosotros.
-¡No! ¡Antes de nada son hombres, como nosotros!

(Está bien recordar cuál debería ser siempre la perspectiva desde la que observar a quien tienes enfrente: la de un ser humano frente a otro ser humano)

La República de Turquía, sucesora del Imperio Otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieran, pero sí que se las pueda considerar un genocidio, argumentando que no fueron el resultado de un plan masivo de exterminio diseñado por dicho Imperio, sino la consecuencia natural de los avatares propios de la Primera Guerra Mundial. Se calcula que entre 1915 y 1917 murieron entre un millón largo y dos millones de civiles armenios.

sábado, 10 de marzo de 2012

dos fragmentos de el club de la lucha, de chuck palahniuk



-Al final, terminas pasándote la vida buscando un padre y un Dios -dice el mecánico.
"Debes tener en cuenta la posibilidad de no caerle bien a Dios. Pudiera ser que Dios nos odiara. No es lo peor que podría ocurrir.
Tyler se dio cuenta de que llamar la atención de Dios por ser malo era mejor que no recibir ninguna atención. Tal vez porque el odio de Dios sea preferible a su indiferencia.
Si pudieras ser el peor enemigo de Dios o nada, ¿qué elegirías?
Según Tyler Durden, somos los hijos medianos de Dios, sin un lugar especial es la historia y sin ser merecedores de especial atención.
A menos que llamemos la atención de Dios, no tenemos esperanza de condena ni de redención.
¿Qué es peor, el infierno o nada?
Sólo si nos cogen y nos castigan podemos salvarnos.
-Incendia el Louvre -dice el mecánico -y límpiate el culo con la Mona Lisa. Al menos de esa forma Dios sabrá nuestros nombres.
Cuanto más bajo caigas, más alto volarás. Cuanto más lejos corras, más querrá Dios que vuelvas.
-Si el hijo pródigo nunca se hubiera ido de casa, el ternero cebado seguiría vivo -dice el mecánico.

(...)

Soy un estúpido y todo cuanto hago es desear y necesitar cosas.
Mi vida insignificante. Mi insignificante trabajo de mierda. Mis muebles suecos. Nunca, no, nunca le he dicho esto a nadie, pero antes de conocer a Tyler, estaba planeando comprarme un perro y llamarlo Séquito.
Así de mala puede volverse la vida.

lunes, 5 de marzo de 2012

un fragmento de laúd y cicatrices de danilo kis


Le contesto que la realidad poética también es realidad.

-La realidad es -declara él- como la hierba y la tierra. La realidad es la hierba que crece y los pies que la pisan.

Le comento que eso también es una imagen poética. Una metáfora.

-Quizá una imagen -admite-. Vamos, tomemos otra copa. Es de guindas. Un aguardiente casero. Me lo trajeron del pueblo unos amigos. El escritor debe -prosigue- considerar la vida en su totalidad. Tiene que anunciar el gran tema de la muerte, para que el hombre sea menos soberbio, menos egoísta, menos malvado, y, por otra parte, dar un sentido a la vida. El arte es el equilibrio de estas dos ideas contradictorias. Es deber del hombre, sobre todo del escritor, y dirá usted que hablo como un viejo, abandonar este mundo dejando tras de sí no una obra, obra es todo, sino un poco de bondad, algo de conocimiento. Cada palabra escrita es como la Creación. (Pausa). Lo oye: ya cantan los primeros pájaros.

martes, 28 de febrero de 2012

un fragmento de la indomable, de federica montseny



-Hay sueños castos y otros que no lo son. Los tuyos deben serlo. A pesar de todo, tienes el alma muy pura, ¿no es cierto?
-¿Por qué dice usted "a pesar de todo"?
-Porque has leído mucho y leyendo se vive. Se vive la experiencia y la amargura de muchos hombres. Y viviendo se ensucian y se marchitan las almas.
-Algunas almas.
-Todas.
-¿La tiene usted ensuciada y marchita?
-Me interesa más la tuya que la mía. De la mía no te preocupes. Pertenezco a la piara de Epicuro. Tú no. Tú eres de la naturaleza predestinada de los atormentados. Dame la mano. Quiero decirte la buenaventura.

sábado, 11 de febrero de 2012

dos fragmentos de todo modo, de leonardo sciascia



Sólo las cosas que se pagan son auténticas, si se pagan con la inteligencia y el dolor. Y yo ahora sólo pagaba a través de los bancos. No había sentimiento, convicción o idea por la cual no me pidieran otra cosa que una firma en un cheque. O en un cuadro, porque lo que da valor a un cuadro es la firma, exactamente igual que sobre un cheque. (Algún día haré una exposición de telas sólo con mi firma, para venderlas a precios más bien altos; y sugeriré al marchante esta frase publicitaria: "Píntalo tú mismo, un gran pintor ya te lo ha firmado") También del dolor ajeno (la enfermedad, la miseria, la desgracia que caía sobre personas que conocía o que, sin conocerlas, acudían a mí; la guerra en la que ardían o la opresión bajo la cual gemían pueblos enteros) me liberaba con una firma, porque bastaba ésta para que inmediatamente se desvanecieran las imágenes. Me había liberado así de muchas cosas; de demasiadas para que no me sintiera, en aquel momento, lejos de la verdad de la vida...

(...)

-Pero a veces, algún fanático...
-Usted se refiere a las historias que circularon cuando englobé la ermita en el hotel... No, agua pasada. Los grandes beneficios hacen desaparecer los grandes principios, y los pequeños beneficios hacen desaparecer los pequeños fanatismos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

un fragmento de trenes rigurosamente vigilados de bohumil hrabal*


Yo le tenía cariño a la mujer del jefe de estación: le gustaba ir por la noche a sentarse a la oficina, hacía un mantel de ganchillo; había tanto silencio cuando hacía ganchillo, de sus dedos salían sin parar flores y pájaros, encima de la mesa de telégrafos tenía una especie de libro hacia el que se inclinaba para buscar instrucciones sobre cómo coger los puntos, como si tocara la cítara y leyera las notas. Pero los viernes ajusticiaba conejos, cogía entonces de la conejera un conejo, se lo ponía entre las piernas y después le ponía en el cuello un cuchillo poco afilado y le iba haciendo un corte al animalito, que emitía un pitido, un pitido que duraba mucho, hasta que al cabo de un rato su vocecita se hacía más débil, pero la mujer del jefe de estación lo miraba como si estuviera haciendo un mantel de ganchillo.

*no he sido capaz de identificar al autor de la imagen que acompaña estas líneas (si alguno lo reconocéis os agradecería que me lo comentaseis). Aún así no me he resistido a utilizarla porque, al igual que el fragmento del libro, es un buen ejemplo de esa curiosa mezcla o contraste que siempre nos fascina, que es tan cotidiana como levantarse y tomar un café y que se suele superponer en el tiempo (me vale también el ejemplo de levantarse y tomar un café) de horror y belleza. Representa la muerte del autor que, hasta donde sabemos (aunque cada vez parece más claro que Hrabal se suicidó), cayó accidentalmente por la ventana mientras daba de comer a los pájaros.

lunes, 23 de enero de 2012

dos fragmentos de orient express, de john dos passos



Hace algunos años solíamos soñar con un diáfano viento originado en Asia que barriera de nuestras ciudades esas Cosas que se han erigido en nuestros dioses -las chucherías, los jarrones, las tiras de papel impreso, los rieles de cortinas o los artículos fabricados en serie-, esa remilgada posesión de cachivaches, responsable de las diferencias entre ricos y pobres, que constituye la única recompensa otorgada por nuestra civiliación y la razón final por la que luchamos hasta consumir el cuerpo y la mente. Así pues, ese bípedo erecto y desnudo que en su origen era el hombre, ha pasado a convertirse en una especie de cangrejo ermitaño incapaz de sobrevivir sin su caparazón, consistente en una densa amalgama de esmóquines, limusinas, coladores, cupones canjeables, batidores de huevos y máquinas de coser; en suma, cuanto más densa es esa coraza, menos autosuficiente es el individuo y más probabilidades tiene, en cambio, de alzanzar la consideración de hombre rico y poderoso.


(...)


Pero el sol de nuestra generación ha estallado en mil pedazos y su quebrada luz llamea en bandas de inquietantes colores. Sube al tren, en Florida están vendiendo la felicidad en parcelas de un acre. Así pues, debemos continuar viajando a través de los continentes, ensordecidos siempre por el estruendo de las ruedas y por el rugido del motor de los aviones, para revolcarnos en todos los mares con el olor del aceite recalentado en la nariz y el latido de las máquinas en la sangre. Y de toda esa Babel de ciudades apiladas unas sobre otras y de continentes sobre continentes, de ese mundo exprimido hasta la última gota o estirado a nuestro antojo, elástico como una pelota de goma nueva, ¿qué sacaremos en limpio? Paz, desde luego, no. Ésa es la razón por lo que en esta época de gigantescas máquinas y hombres de mente escurridiza es imprescindible contar con un poco de música. Necesitamos que los hijos de Homero hagan resonar el tumultuoso aullido del mundo a un ritmo más humano, ayudándonos así a superar el miedo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

dos frases de plataforma, de michel houellebecq



Así es la cultura, me decía yo, jode un poco, y eso está bien: devuelve a cada cual a su propia nada.

(*)


Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos.


jueves, 15 de diciembre de 2011

fragmentos de escribir (una antología) de henry david thoreau



Los acontecimientos no tienen una importancia abstracta y absoluta, sino que sólo conciernen en cuanto se refieren a un hombre. La biografía de un hombre que ha pasado sus días en una biblioteca puede ser tan interesante como las campañas peninsulares. Las memorias de Gibbon lo demuestran. A mi juicio, viaja tan lejos cuando coge un libro del estante como si fuera a los túmulos de Asia. Con que el lisiado me contara con qué hombría se gira en su silla, mira a la ventana sur, y luego al norte, y al final mira al fuego, resultaría tan bueno como un viaje por el continente o las praderas, porque yo mido la distancia hacia el interior y no hacia el exterior. En el perímetro de las costillas de un hombre hay espacio y lugar suficiente para cualquier biografía.

(9 de noviembre de 1840, 1981: 196)


Mi vida ha sido el poema que hubiera querido escribir, pero no he podido vivir y pronunciarlo a la vez.

(1849: 343)


Hay muchos objetos que no se ven, aunque estén al alcance de nuestro radio visual, porque no se hallan al alcance de nuestro radio intelectual, es decir, no los buscamos. Así, en el sentido más amplio, sólo descubrimos el mundo que buscamos.

(2 de julio de 1857, 1906: IX: 466)


¡Cuánto se ha escrito sobre la naturaleza según la ha descrito alguien, qué poco sobre la naturaleza según es y, sobre todo, nos concierne, es decir, cuánta prosa, qué poca poesía!

(6 de octubre de 1857, 1906: X: 69)


Hay muchas palabras que son genuinas e indígenas y tienen su raíz en nuestra naturaleza, no creadas por escolares y comprendidas tanto por los analfabetos como por los demás. También hay muchas palabras que son espurias y artificiales, y que sólo pueden usarse en el mal sentido, ya que aquello que significan no es hermoso y sustancial, como "iglesia", "magistratura", "destituir", etcétera. Quienes las usan no pisan tierra firme. En vano intentamos conservarlas uniéndoles otras palabras, como "la verdadera iglesia", etcétera. Es como si se remolcara con una canoa un barco que se hunde.

(1 de enero de 1858, 1906: X: 233)


De la literatura solamente nos atrae lo salvaje. Mediocridad no es más que otro nombre para la docilidad. Lo libre e incivilizado, el pensamiento salvaje de Hamlet y la Ilíada, de todas las escrituras y mitologías, no aprendido en las escuelas, es lo que nos deleita. Tal como el pato salvaje es más bello y veloz que el doméstico, así es el pensamiento salvaje, como el ánade real que con un golpe de ala se eleva entre el rocío, más allá de las marismas. Un libro verdaderamente bueno es algo tan natural, tan inesperada e indescriptiblemente hermoso y perfecto como la flor silvestre descubierta en las junglas del este o en los prados del oeste. El genio es una luz que hace visible la oscuridad, como ese resplandor del relámpago que tal vez haga temblar el templo mismo del conocimiento, y no una cerilla encendida en el hogar de la raza, que palidece ante la luz del día.

(1862: 119)


Un estado de ánimo prosaico jamás ha conseguido nada notable. Los héroes y descubridores han hallado verdadero mucho más de lo que se creía previamente, y para ello han tenido que esperar y soñar algo más que sus contemporáneos o que ellos mismos, esto es, han tenido que estar dispuestos a contemplar la verdad. Según los criterio del mundo, siemre han sido unos locos.

(1865: 95)

lunes, 12 de diciembre de 2011

un fragmento de con el agua al cuello, de petros márkaris*



-¿La sociedad del bienestar? -repite entre risas- ¿Qué sociedad del bienestar? Europa descubrió la sociedad del bienestar después de la segunda guerra mundial bajo la influencia de los países comunistas. Éstos hablaban continuamente de esa sociedad y Europa occidental adoptó la idea para contener el avance del comunismo. Las sociedades del bienestar se vienieron abajo en 1989, señor Galanópulos, y créame, no se ha perdido nada. -Prosigue con gravedad-: Las sociedades del bienestar no existen, señor Galanópulos. Sólo existen lo grupos de presión. Empresarios que luchan para defender sus intereses, trabajadores que luchan por los suyos a través de los sindicatos y de otras organizaciones... Sólo existen grupos que defienden sus intereses. La sociedad a la que usted alude es un invento.


-Esto no cambia en nada el hecho de que los más débiles carguen con el peso de las medidas.


-Disculpe, pero a mí me parece lógico que los que más invierten, los que crean empresas y los que generan puestos de trabajo obtengan mayores beneficios y privilegios. Nos guste o no, son los poderosos los que impulsan la sociedad y los débiles les siguen. Si faltase el impulso, los débiles serían los primeros en hundirse. Y, de acuerdo, es justo que los que ganen más dinero paguen más impuestos. Pero ustedes no tienen mecanismos para recaudar impuestos. Por un lado, quieren que los que más producen y ganan inviertan sus ganancias en beneficio de los pobres, cosa que es injusta. Por el otro, no son capaces de cobrarles impuestos a los más ricos, que sí sería justo. Para concluir diré que uno de los factores que provocaron el desmoronamiento de su país es su incapacidad para sentar sobre unas bases sólidas las relaciones entre los distintos grupos sociales.


-Nos hundiremos sin remedio -comenta Adrianí.


-¿Por qué? -le digo.


-Nosotros nos pasamos el día haciendo preguntas y él ya tiene una respuesta para todo. Cuando tú te haces preguntas y el otro ya tiene las respuestas, no hay escapatoria: te hundes.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

un diálogo de "la peste" de albert camus



-Sabe usted, doctor -le dijo-, he pensado mucho en su organización. Si no estoy ya con ustedes, es porque tengo mis motivos. Por lo demás, yo creo que sirvo para algo: hice la guerra de España-

-¿De qué lado?

-Del lado de los vencidos. Pero después he reflexionado.

-¿Sobre qué? -dijo Tarrou.

-Sobre el valor. Bien sé que el hombre es capaz de acciones grandes, pero si no es capaz de un gran sentimiento no me interesa.

-Parece ser que es capaz de todo.

-No, es incapaz de sufrir o de ser feliz largo tiempo. Por lo tanto, no es capaz de nada que merezca la pena.

Rambert miró a los dos.

-Dígame, Tarrou, ¿usted es capaz de morir por un amor?

-No sé, pero me parece que no, por el momento.

-Ya lo ve. Y es usted capaz de morir por una idea, eso está claro. Bueno: estoy harto de la gente que muere por una idea. Yo no creo en el heroísmo; sé que eso es muy fácil, y he llegado a convencerme de que en el fondo es criminal. Lo que me interesa es que uno viva y muera por lo que ama.

Rieux había escuchado a Rambert con atención. Sin dejar de mirarle le dijo con dulzura:

-El hombre no es una idea, Rambert.

Rambert saltó de la cama con la cara ardiendo de pasión.

-Es una idea y una idea pequeña, a partir del momento en que se desvía del amor, y justamente ya nadie es capaz de amar.

viernes, 22 de julio de 2011

sarajevo. diario de un éxodo de dzevad karahasan*



En aquellos momentos no pensé en ello, no era capaz de pensar ni había tiempo para semejante lujo, porque había que extraer los fragmentos de vidrio de los marcos de las ventanas; pero ahora, mientras escribo algunas imágenes que abruman mi recuerdo, juraría que entonces, justo cuando por primera vez era consciente de lo bella que era la construcción de Marindvor, la percepción de que me estaba despidiendo de mi casa me traspasó, y, literalmente, me dolió. Hasta entonces me había limitado a reconocer mi casa, pero en ese momento la veía. Hasta entonces vivía en ella, pero en ese momento la sentía y amaba, lo que significaba que me estaba despidiendo de ella, que empezaba a convertirse en un recuerdo porque el valor completo de cuanto encontramos lo obtenemos cuando se muda de este mundo al del recuerdo. ¿Por qué, Dios mío, vemos mejor en el recuerdo que en la realidad? ¿Por qué sentimos más claramente con el recuerdo que con los sentidos? ¿Por qué he visto mi propia casa y la he amado sólo cuando ha empezado a derruirse, cuando he sentido que empezaba a perderla?


*En marzo me invitaron desde la Universidad Popular de Logroño a participar en un ciclo de cine comentado (me lo pasé genial; deseando estoy de que me llamen otra vez). Mis primeras elecciones de entre las películas que me ofrecieron fueron El odio (un peliculón, aquí os enlazo la canción de Asian Dub Foundation para su banda sonora, que mola un montón) y Vals con Bashir, que también aprovecho para recomendaros. Como al final no tenían ninguna de las dos, elegí En tierra de nadie, de Danis Tanovic (que acaba de estrenar peli) que también tiene su aquel. Documentándome para el coloquio de después de la peli la cosa se me fue un poco de las manos (me encantó el otro día un grupo de facebook que se llamaba Obsesionarse aleatoriamente como fuente de conocimiento y/o follabilidad, pues yo igual). El caso es que en ese proceso de obsesión aleatoria llegué al libro de Dzevad Karahasan, que andaba por casa (lo pedí al Círculo de Lectores, una de esas veces, supongo porque no me acuerdo, en las que no había nada que me interesara de verdad). Y me gustó. No tanto, que también, la parte en la que describe cómo vivió el brutal asedio a su ciudad (a ella pertenece esta reflexión sobre realidad y recuerdo), sino la parte en la que se centra en la posible reponsabilidad de los artistas, de los escritores, en las guerras y, en definitiva, en los conflictos de las sociedades que habitan (un debate cuando menos interesante) y en el papel redimidor de la experiencia artística y del trabajo en el dolor de la comunidad, entendidos como garantes de la dignidad humana.



La fotografía que acompaña al texto es de Gervasio Sánchez. Es el claustro de la Bilioteca Nacional de Sarajevo, que fue parcialmente destruida en un bombardeo en agosto de 1992 (aquí podéis ver más fotografías suyas, entre ellas la del mismo claustro reconstruido). Él decía que imágenes como esas recordarán que quienes bombardearon la Biblioteca pretendieron acabar con la memoria de un pueblo (y casi lo consiguieron: más de 2.000.000 de libros ardieron, además de documentos y manuscritos con siglos de antigüedad). El edificio, que sigue en proceso de reconstrucción, se convirtió en un símbolo. En 1994, sobre sus ruinas, la Orquesta Filarmónica y el Coro de la Catedral de Sarajevo interpretaron el Réquiem de Mozart (y las imágenes son tremendas).

lunes, 4 de julio de 2011

dos breves consejos de wislawa szymborska*




Para Putzka, de Radom
El aburrimiento debe ser descrito con gusto. ¿Cuántas cosas están ocurriendo en un día en el que no pasa nada?

Para Kali, de Lodz
“Por qué” es la combinación de palabras más importante en cualquiera de los idiomas de este planeta y es probable que ocurra lo mismo en las otras galaxias

*sacados de
este estupendo artículo que contiene un montón más de buenos (y hermosos) consejos para poetas es particular y para artistas y seres humanos en general

sábado, 11 de junio de 2011

un fragmento de la negra provincia de flaubert*




QUI LA META E PARTIRE.Para mí enigmático, o acaso no tanto, verso de Ungarettti en su poema Lucca:


La ciudad tiene un movimiento timorato y dramático
Entre estas murallas únicamente se está de paso
Aquí la meta es marcharse

Porque a pesar de ese movimiento timorato y fanático, a pesar de esas murallas que cierran el horizonte, es posible que la meta no consista tanto en dirigir los pasos hacia otro lugar de una real o imaginaria geografía, como en decir, en aprender a decir, Adiós a todo eso, a todo lo que se convierte en un lastre; en estar en continuo viaje interior. La meta está en saber abandonar las estancias interiores que se han vuelto demasiado conocidas y en dirigirse hacia lo desconocido, en embarcarse una y otra vez en la aventura interior.



*de Miguel Sánchez Ostiz que, aparte de escribir libros maravillosos, también escribe este blog. Pienso que quien dice ciudad bien podría decir costumbre u orden establecido y que quien dice aventura interior bien podría decir cambio profundo o, por qué no, revolución. Que don Miguel me perdone por esta pequeña perversión de su texto, pero es que, como escribió Gabriel Aresti: Hablo sobre mí mismo porque yo soy la medida del mundo. / Que me perdonen./ Cada cual ve las cosas según sus ojos. Volviendo al que supongo sentido primero del fragmento, me han venido a la mente estos versos de Juan Marqués en los que se refiere a los árboles y a su aparente quietud y dice: no dejan de moverse / cada vez más adentro / son las raíces las que están viajando. Total, que buena literatura y descoloque mental para comprender otra vez más que no tenemos ni idea de hasta dónde podemos llegar (y eso está bien: que no seamos nosotros mismos nuestros propios límites)

miércoles, 1 de junio de 2011

per aspera ad astra...*



... (pre)dijo Séneca


*a través de lo áspero hasta las estrellas

lunes, 9 de mayo de 2011

un fragmento de "nuevas cartas a un joven poeta" de joan margarit





La poesía no es que sea la antesala de la soleda, es que es la soledad misma. El poeta joven ha de saber que lo que está emprendiendo no es una vía de realización personal paralela a cualquier otra más importante que decida hacer. Esto es lo que a su alrededor creerá mucha gente, que calificará a la poesía de hobby. Un poeta da miedo por la verdad que busca y por la soledad que trae.


(...)

El poeta y el lector saben que este camino hacia el crecimiento interior pasa por una aproximación a la lucidez, a la verdad. Se trata de hacer frente al desorden, al dolor, al mal, de manera que quede iluminado -como el pan de Dalí en aquel cuadro que es uno de los mejores de este pintor- con una claridad que de por sí misma ya consuela. Una claridad que -misteriosamente- permite vivir sin necesidad de olvidar. Este es, para mí, el territorio de la poesía, porque esta iluminación es la que el poema proporciona. Este es el objetivo, tanto de quien escribe como de quien lee poesía: alcanzar cada uno su propia manera de hacer frente a la soledad.



*pinchando aquí podéis leer las Cartas a un joven poeta de Rilke

lunes, 2 de mayo de 2011

para hoy, una cita de montesquieu*








No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencias de justicia

*sí, sí,
ese señor que tanto contribuyó a articular la separación de poderes




viernes, 8 de abril de 2011

un fragmento de "montaigne" de stefan zweig*


Tu yo no puede ensalzar ni denigrar nada excepto a ti mismo: ni siquiera a la presión exterior más fuerte le resulta fácil neutralizar a quien se mantiene interiormente firme y libre. Siempre, pero sobre todo cuando el individuo vea amenazadas su paz interior y su libertad, la palabra y el sabio consejo de Montaigne serán un alivio, pues nada nos protege más en una época de confusión y de bandos opuestos que la lealtad y el humanismo. Basta una hora, o media, con su libro para encontrar una palabra correcta y alentadora. Siempre y cada vez, lo que él dijo hace siglos sigue siendo cierto y válido para todo aquel que luche por su propia independencia. A nadie debemos estar tan agradecidos como a aquellos que, en una época tan inhumana como la nuestra, fortalecen el elemento humano que hay en nosotros; a aquellos que nos exhortan a no renunciar a lo único indeleble que poseemos, nuestro yo más íntimo, a pesar de todas las presiones y obligaciones externas, temporales, estatales o políticas. Pues sólo aquel que se mantiene libre frente a todo y a todos, conserva y aumenta la libertad en la tierra.



*Zweig se reencontró por azar en su exilio en Brasil con los Ensayos de Montaigne. Ya los había leído de joven sin que le impresionaran en exceso, tal y como él mismo explica. Es entonces, al final de su vida y de sus fuerzas, cuando se identifica plenamente con el autor francés. Zweig se suicidó en Petrópolis el 23 de febrero de 1942 mientras trabajaba en este libro, que dejó sin concluir. Desesperado por el futuro de Europa y de su cultura, convencido de que el nazismo se extendería por todo el planeta, dejó escrito esto en su carta de despedida: Saludo a todos mis amigos. ¡Ojalá alcancen aún a ver la aurora tras la larga noche! Yo, demasiado impaciente, parto antes que ellos.