lunes, 11 de enero de 2010

los hombres huecos (t.s. eliot)


LOS HOMBRES HUECOS

I

Somos los hombres huecos
Somos los hombres rellenos
Inclinados unos con otros
La cabeza llena de paja. ¡Pobres!
Nuestras voces secas, cuando
Susurramos juntos
Son suaves y sin sentido
Como el viento sobre el pasto seco
O pies de ratas sobre vidrio roto
En nuestra bodega seca
Figura sin forma, sombra sin color,
Fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
Aquellos que han cruzado
con mirada decidida, al otro reino, al de la muerte
Recuérdennos, -si es que lo hacen- no como perdidas
Violentas almas, sino sólo
Como los hombres huecos
Los hombres rellenos

II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
En el reino de los sueños de la muerte
Ellos no aparecen
Allí los ojos son
Luz solar sobre una columna rota
Allí, está un árbol balanceándose
Y las voces son
En el canto del viento
Más distantes y más solemnes
Que una estrella desvaneciéndose.
Déjame estar lejos
En el reino de los sueños de la muerte
Déjame también ponerme,
Tales disfraces deliberados
Saco de rata, piel de cuervo,
Cruces del campo santo
Que se comportan como el viento se comporta
No mas cerca -
Ni siquiera en ese encuentro final
En el reino de las penumbras
III

Esta es la tierra muerta
Esta es tierra de cactus
Aquí las imágenes de piedra
Se levantan, aquí reciben
la súplica de la mano de un hombre muerto
Bajo el parpadeo de una estrella que se desvanece.
Es así
En el otro reino de la muerte
Despertando sólo
A la hora en que estamos
Temblando con ternura
Labios que podrían besar
Componen rezos para piedras rotas

IV

Los ojos no están aquí
Aquí no hay ojos
En este valle de estrellas que agonizan
En este valle hundido
Esta mandíbula rota de nuestros reinos perdidos
En estos últimos lugares de reunión
Vamos a tientas, juntos
Evitando hablar
Reunidos a la orilla del río caudaloso
Ciegos, a menos
Que los ojos reaparezcan
Como la estrella perpetua
Rosa multifoliada
Del reino crepuscular de la muerte
La única esperanza
De los hombres vacíos.

V

Aquí vamos alrededor del espinoso peral
Espinoso peral espinoso peral
Aquí vamos alrededor del espinoso peral
A las cinco en punto de la mañana .
Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
La sombra cae
Porque tuyo es el reino
Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
La sombra cae
La vida es muy larga
Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
La sombra cae
Pues ligero es el reino
Pues ligero es
La vida es
Pues ligera es la
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
No con una explosión sino con un gemido.


sábado, 9 de enero de 2010

domingo, 27 de diciembre de 2009

niños mutantes-las horas perdidas

no hay nada mejor que hacer que sentarse a mirar
los árboles florecer y las nubes pasar

todo lo que hice fue una tontería
tan grande que llegué a creer en la astrología
y en la fuerza del movimiento de estrellas en el firmamento
en las cuchillas de afeitar de tus besos

radiante de suciedad, manchada de viento,
no hay nada mejor que hacer que perder el tiempo

desde hace cuatro días estoy plantado
pero no he visto crecer flores en mis manos

y recuerdo el movimiento y el humo de los motores
el brillo que llega del interior de la tierra

todo lo que hice fue una tontería
tan grande que llegué a creer en la astrología
y en la fuerza del movimiento de estrellas en el firmamento
en las cuchillas de afeitar de tus besos

de tus besos

domingo, 20 de diciembre de 2009

en el laberinto 7


siempre me pondré/al lado del hombre

aunque el hombre me niegue
(soy obstinada en mis afectos)

como el musgo
hasta en las piedras más frías
puedo echar raíz

no sé ser de otro modo

szymborska dice debo mucho/ a quienes no amo

yo diría debo mucho/ a quienes no me aman

sólo quienes no me aman me hacen libre
(soy persistente como el musgo
y siempre respondo al amor con amor)

ya soy como mi madre

mucho dejarse la piel pero yo no quise aprender a llegar
escribe yolanda castaño

y como mi madre prefiero la gravedad del invierno

sobre todo ahora que nieva, nieva, nieva
ahora que nieva sin parar aunque es inconveniente
(nada sabe la nieve de conveniencias)

nos gusta esperar la primavera
aunque no sabemos vivir en ella

nos duelen las heridas del invierno
pero la primavera no se acuerda de nosotras
(ni de nosotras ni de nadie)

cuánto le debemos a la levedad, mamá, a su desdén que nos ha hecho fuertes

nos divierte este caminar encogidas, tiritando, con los pies doloridos
nos angustia descubrir cada año que la primavera no es para tanto

somos un poco tristes mi madre y yo
aunque nos reímos más que nadie

nos exponemos tanto que nunca nos libramos de nuestro castigo

en este amar sin filtro
en esta forma de vivir, siempre a la espera,
hemos hecho de nuestro corazón el blanco perfecto

bien dice eduardo milán que tristeza es descubrirse el corazón

viernes, 18 de diciembre de 2009

un poema de wislawa szymborska


Agradecimiento

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.