lunes, 28 de noviembre de 2011

lisboa*



Lisboa


Digo:

"Lisboa"
Cuando cruzo —viniendo del sur— el río
Y la ciudad a la que llego se abre como si de mi nombre ella naciese
Se abre y se yergue en su extensión nocturna
En su largo brillar de azul y río
En su cuerpo apilado de colinas:
La veo mejor porque a digo
Todo se muestra mejor porque digo
Todo muestra mejor su estar y su carencia
Porque digo

Lisboa con su nombre de ser y de no ser
Con sus meandros de asombro insomio y hojalata
Y su secreto relucir de cosa de teatro
Su cómplice sonrisa de máscara y de intriga
Mientras el ancho mar hacia Occidente se dilata
Lisboa oscilando como una gran barca
Lisboa cruelmente construida a lo largo de su propia ausencia

Digo el nombre de la ciudad:
Lo digo para ver


*con poema de Sophia de Mello Breyner y fotografía de Eduardo Gageiro


miércoles, 23 de noviembre de 2011

un poema de carlos sahagún*


Cosas inolvidables

Pero ante todo piensa en esta patria,
en estos hijos que serán un día
nuestros: el niño labrador, el niño
estudiante, los niños ciegos. Dime
qué será de ellos cuando crezcan, cuando
sean altos como yo y desamparados.
Por mí, por nuestro amor de cada día,
nunca olvides, te pido que no olvides.
Los dos nacimos con la guerra. Piensa
lo mal que estuvo aquella guerra para
los pobres. Nuestro amor pudo haber sido
bombardeado, pero no lo fue.
Nuestros padres pudieron haber muerto
y no murieron. ¡Alegría! Todo
se olvida. Es el amor. Pero no. Existen
cosas inolvidables: esos ojos
tuyos, aquella guerra triste, el tiempo
en que vendrán los pájaros, los niños.
Sucederá en España, en esta mala
tierra que tanto amé, que tanto quiero
que ames tú hasta llegar a odiarla. Te amo,
quisiera no acordarme de la patria,
dejar a un lado todo aquello. Pero
no podemos insolidariamente
vivir sin más, amarnos, donde un día
murieron tantos justos, tantos pobres.
Aun a pesar de nuestro amor, recuerda.

*con fotografía de José Miguel de Miguel

martes, 22 de noviembre de 2011

un poema de cintio vitier


Estamos

Estás
haciendo
cosas:
música,
chirimbolos de repuesto,
libros,
hospitales
pan,
días llenos de propósitos,
flotas,
vida,
con tan pocos materiales.
A veces
se diría
que no puedes llegar hasta mañana,
y de pronto
uno pregunta y sí,
hay cine,
apagones,
lámparas que resucitan,
calle mojada por la maravilla,
ojo del alba,
Juan
y cielo de regreso.
Hay cielo hacia delante.
Todo va saliendo más o menos
bien o mal o peor,
pero se llena el hueco,
se salta,
sigues,
estás haciendo
un esfuerzo conmovedor en tu pobreza,
pueblo mío,
y hasta horribles carnavales, y hasta
feas vidrieras, y hasta luna.
Repiten los programas,
no hay perfumes
(adoro esa repetición, ese perfume):
no hay, no hay, pero resulta que
hay.
Estás, quiero decir,
Estamos.

sábado, 19 de noviembre de 2011

una cita de bertolt brecht




El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

jueves, 17 de noviembre de 2011

un poema de georg trakl



Canto de un mirlo prisionero

Para Ludwig Von Ficker

Hálito oscuro en el verde ramaje.
Florecillas azules en torno al rostro
del solitario, de sus pasos áureos
que mueren bajo el olivo.
Aletea con sus alas ebrias la noche.
Cuán levemente sangra la humildad.
Rocío cayendo gota a gota del espino florido.
La piedad con sus brazos radiantes
estrecha a un corazón que se parte.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

responsabilité*



*con una viñeta de el listo (y con una excusa bien maja para enlazar otro sitio en el que echar un buen rato: moderna de pueblo)

martes, 15 de noviembre de 2011

un poema de ricardo defarges*


Creta

A través de la flor, la alta luz de la nieve.
Derruido está el templo, mas la vida no ceja.
Entre montes y mar se quema la retama.
Una columna frágil sobrevive a los siglos.
Del tiempo solo queda la tarde luminosa.
Tu vida es solo un ágil camino entre las cimas.
Humilde es tu esperanza:
a través de la nieve, desconocidos labios.




*con el mapa de la isla que Francesco Basilicata cartografió alrededor de 1636



lunes, 14 de noviembre de 2011

omega - morente y lagartija nick




Ayer vimos La voz dormida. Me gustó bastante menos que el libro de Dulce Chacón, pero se dejó ver (un poco por las actrices protagonistas, otro poco porque la historia es tremenda y, sobre todo, porque creo que no deja de ser una película necesaria). En cualquier caso, da un poco de rabia que en este país todavía no hayamos aprendido a hacer buenas pelis sobre nuestros peores años, no sé, como si existiera siempre una especie de pretensión de dulcificarlas y de recurrir a la lágrima fácil, como si se desconfiara de los espacios de dulzura (de la buena, de la que también duele) y de la propia capacidad de hacer llorar que la realidad en sí tiene (dicho sea de paso, que me tiré media peli llorando como también me tiré medio libro llorando en su día). Viéndola me acordé, por supuesto, del magnífico libro - disco La tierra está sorda de Barricada, inspirado también en gran medida en el libro de Dulce Chacón (para muestra esta canción, que habla de su protagonista, Tensi) y ampliado luego con abundante bibliografía sobre los represaliados de la dictadura franquista. Pero la canción que me venía todo el rato a la cabeza era Omega, la primera canción del disco homónimo de Enrique Morente y Lagartija Nick. Su oscuridad, su densidad, su rabia, su dolor. Todo eso que remueve y quema.

viernes, 11 de noviembre de 2011

un poema de pelayo fueyo*



Alegoría del consuelo

Una gaviota
dibuja las mareas
en el cielo
de la ciudad sitiada.


*con fotografía de Robert Frank.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

un diálogo de "la peste" de albert camus



-Sabe usted, doctor -le dijo-, he pensado mucho en su organización. Si no estoy ya con ustedes, es porque tengo mis motivos. Por lo demás, yo creo que sirvo para algo: hice la guerra de España-

-¿De qué lado?

-Del lado de los vencidos. Pero después he reflexionado.

-¿Sobre qué? -dijo Tarrou.

-Sobre el valor. Bien sé que el hombre es capaz de acciones grandes, pero si no es capaz de un gran sentimiento no me interesa.

-Parece ser que es capaz de todo.

-No, es incapaz de sufrir o de ser feliz largo tiempo. Por lo tanto, no es capaz de nada que merezca la pena.

Rambert miró a los dos.

-Dígame, Tarrou, ¿usted es capaz de morir por un amor?

-No sé, pero me parece que no, por el momento.

-Ya lo ve. Y es usted capaz de morir por una idea, eso está claro. Bueno: estoy harto de la gente que muere por una idea. Yo no creo en el heroísmo; sé que eso es muy fácil, y he llegado a convencerme de que en el fondo es criminal. Lo que me interesa es que uno viva y muera por lo que ama.

Rieux había escuchado a Rambert con atención. Sin dejar de mirarle le dijo con dulzura:

-El hombre no es una idea, Rambert.

Rambert saltó de la cama con la cara ardiendo de pasión.

-Es una idea y una idea pequeña, a partir del momento en que se desvía del amor, y justamente ya nadie es capaz de amar.

martes, 8 de noviembre de 2011

un poema de tomás segovia



Arroyo

En la prisa de su ímpetu tiránico
No oye nada el arroyo
Desde el foso sin bordes de su propio fragor
Desde aquí arriba
Se ve el tropel de espaldas líquidas
Sin cesar arrojándose
Con la monótona constancia
De un perpetuo desorden

Esta vehemencia se abalanza
Hacia un túnel del tiempo
Que no debiera tener término

El arroyo perpetuamente empieza
Por siempre su después es otra vez ahora

¡Ah sí! resiste
No te dejes salvar por mis palabras
No cedas uno solo de tus ansiosos rasgos
A la imagen de ti
En la que te amaré luego

Te juro que estoy mirándote
Fuera de este poema
Donde corro contigo
Abrazado a un impulso y ciego a toda meta

Queriendo que mi vida igual que tú
No sepa nunca dónde
acaba el tiempo


lunes, 7 de noviembre de 2011

un poema de karmelo c. iribarren



Perplejidad

Desde el bar
-al otro lado de la calle-,
observo una boca de metro:

la gente
sube
y baja,
entra y sale,

y todos
parecen tener claro
a dónde van.

Es fascinante.


viernes, 4 de noviembre de 2011

un poema de carlos barral



Porque conocía el nombre de los peces,
aún de los más raros,
y el de los caladeros, y las señas
de las lejanas rocas submarinas,
me dejaban revolver en las cestas,
tocarlos uno a uno, sopesarlos,
y comentaban conmigo abiertamente
las sutiles cuestiones del oficio.
Porque entendía de nudos y de velas
y del modo de armar los aparejos,
me llevaban con ellos muchas veces;
me regalaban el quehacer de un hombre.
Sentía con orgullo
enrojecérseme las manos al contacto del cáñamo,
impregnarme
un fuerte hedor a brea y a pescado.
Sabía casi todo de aquella vida simple,
de aquel azar diario y primitivo.

Sólo que aquella ciencia era lujosa.
No supieron contarme
o no pude entender cómo era aquello
en los días peores, las amargas
semanas de paciencia,
cuando el viento del norte
roe las entrañas y se harta la pupila
de escudriñar los cielos,
en los días confusos,
cuando el mar de borrosos contornos
es sólo como un cascote de vidrio
semienterrado en el fango,
un desagradable incidente o una trampa
para los que pasan corriendo
ciegos bajo la lluvia.