viernes, 30 de mayo de 2008

los discos de mi vida

Sonia San Román me manda mi primer meme (un inventillo de bloggers para hablar un poquito de sí mismos y de sus circunstancias) y consiste en que ponga aquí los 5 discos de mi vida. Me apetece hacerlo porque sin duda la música forma parte de muchos de mis recuerdos más bonitos (los feos los olvido enseguida por suerte) y también para distraerme un poquillo de este dislate de vida que llevo últimamente y que me impide actualizar este blog como me gustaría, así que allá voy (gracias Soni!). De primeras, casi sin pensar y del tirón, me han salido 8 y no puedo quitar ninguno, lo siento. En fin, espero no estropiciar mucho el juego...
Velveteen, Transvision Vamp (1989)
Fue el primer CD que entró en casa de mis padres y el primero y el último que lancé al suelo con fuerza (y que por supuesto rompí) para probar la supuesta resistencia del material de los cedés (alguien me dijo que eran irrompibles y yo quise comprobarlo delante de una compañera de clase que se llama Julia y que suelo ver todavía de vez en cuando). Lo jodí y mis hermanos mayores (que entonces no eran tan mayores, bueno y ahora tampoco, jeje) me odiaron durante un tiempo (Pedro, Eduardo, perdón). Y yo también me odié porque me lo pasaba canica escuchando este disco (en breve colgaré el vídeo de Baby I don´t care), cerrando la puerta, disfrazándome y cantando delante del espejo de la habitación de mis hermanos. En fin, ya me empezaba a gustar eso del guitarreo...



The Beach Boys Collection, The Beach Boys (1990)
El primer disco que me compré con mis ahorillos. Era un vinilo que ahora no sé ande andará. Me encantaban. Lo escuché mucho en esos veranos inacabables de primaria, con Sara, la chica que me cuidaba, y sus amigas en las piscinas de los pueblos de alrededor. A mí Lardero, Alberite y Murillo me parecían entonces tan lejanos y tan exóticos como la mismísima playa de Malibú...




Never Mind, Nirvana (1991)
No llegó a mis manos en el 91 (yo sólo tenía 10 años) sino un poquito más tarde, con 13 o así. Yo gocé mucho con el grunge y sigo gozando con sus derivados. Para mi sentir adolescente (que consistía en sentirme mal mayormente) era la música e incluso el look (camisas enormes de mis hermanos, vaqueros y zapatillas sucias)perfect0s. No es ni mucho menos el disco que más me gusta de entonces ni de ese estilo pero fue el primero. Mi adolescencia fue de Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Stone Temple Pilots, más tarde de los Rage Against The Machine (me joroba tener que dejarlos fuera), Radiohead, Foo Fighters... y luego sobre todo de los autores de mi siguiente disco imprescindible...




Siamese Dream, Smashing Pumpkins (1993)
Todavía uno de mis discos favoritos. Fue escucharlos y amarlos. La voz, la música y el aspecto de perturbardos que tenían todos y cada uno de sus componentes (perturbados como yo por aquellos entonces). Acabé teniendo todos sus discos, aunque los últimos ya no me llenaron tanto. Eran más o menos lo mismo pero yo ya era otra. No sé si me explico. Independientemente de eso, Cherub Rock, en este disco, es sin duda una de mis canciones favoritas y Siamese Dream uno de los discos que más veces he escuchado en mi vida.

Absolute Janis, Janis Joplin (1996)
Me lo trajeron los Reyes Magos. Y lo escuché mil veces. Después del grunge tuve una época jipilondia en la que me empecé a dejar el pelo muy largo y a gozar mucho con todos esos musicazos de los sesenta y los setenta: los Doors, los Beatles, los primeros Rollings, Jimi Hendrix, los Kinks, los Who, Bob Marley, Deep Purple, The Clash..., en fin, toda esa cuadrilla de gambiteros y otros muchos que me dejo... Cry Baby, Piece of my heart... aquí están todas. Yo las cantaba malamente y era a la vez feliz y terminal. Así era yo a los 16...




Diversiones, Soziedad Alkohólika (1996)


Este fue el primer disco que yo escuché de los SA. Fue en un campamento del ayuntamiento en el mes de julio, en una aldea de Huesca perdida en medio de la nada y sin teléfono. Me faltaba escuchar sus mejores cosas. Los SA me pirran. Creo que es el gupo al que más veces he visto en directo y siempre son la bomba. Yo entonces también escuchaba a Platero, Extremoduro, Reincidentes, Piperrak, Hamlet incluso... , pero SA son otra cosa. Desde que los descubrí, escucharlos se convirtió en mi vida en algo equiparable a dormir, a comer pizza o a que me abracen: esté en el estado en el que esté, son de las pocas cosas que siempre siempre me sientan bien.



Suspira y conspira, Doctor Deseo (2002)

La portada es el terror, pero el disco es una maravilla. Los vi en concierto presentando este disco en el colegio público de Yagüe (un barrio de Logroño, por si tengo algún lector que no sea de por aquí...). Ellos y los Barri (otros tíos enormes), que presentaban Bésame (otro disco brutal). Me divertí muchísimo. Fue el primer concierto al que iba con el entonces mi novio de pocos meses y ahora mi marido dentro de quince días (exactamente). Luego volvimos a ver a los dos grupos juntos en las fiestas de Bilbao en la Plaza del Gas. Francis, el cantante, es un súper showman, trepa por los escenarios, baila, se maquilla, se toca... es genial (lo estamos persiguiendo a ver si nos manda un poemario para la editorial porque escribe unas letras buenísimas...). Ellos me engancharon al mundo de los conciertos (aunque no sé si podré quitarme la espinita de no haber podido ver a los Negu)... Ellos son de lo más grande que hay..Vamos a engañarnos y dime mi cielo que esto va durar siempre, perderme en tus brazos, dulce locura, tú mi droga más dura...



Fracaso etcétera, enBlanco (2007)

La portada está así en pequeñito porque no he encontrado foto mejor... EnBlanco son de Logroño y ahora mismo junto con otro par de grupitos de aquí (El Cuarto Verde y Labuela) son los músicos con los que más disfruto. Es genial esto de que tu novio, tus amigos, tus cuñados (Puskas otra fiera corrupia..., deseando estoy de verlo en acción!) monten grupos y que encima lo hagan de maravilla, saquen discos y hagan un montonazo de conciertos. Estos dos últimos años, con tanto concierto y tanto lío, están siendo muy felices para mí. Una especie de segunda juventud. Gracias a todos!!!!




Y poco más. Me he pasado 3 pueblos pero ha sido un post muy disfrutón. He dejado fuera y sin nombrar a muchísimos grupos y muchísimos discos que me gustan mucho pero bueno, no puedo poner a todos sin petar el juego del todo (ya lo he petado a medias poniendo 8)

Reitero la invitación a Enrique y a Íñigo (Sonia ya los ha invitado) y añado a Lucas (a ver si se animan estos tunantes...)

viernes, 23 de mayo de 2008

tom morello y yo





Ayer le di para el pelo en el Guitar Hero. Pero el tío es un fiera. Justo es que hoy le rinda un pequeño homenaje. Ahí va "Bulls on parade".

lunes, 19 de mayo de 2008

berlín, noviembre, 2007




Parece que nuestro ánimo se compinchase con los lugares que elegimos de vacaciones. A las 16 horas anochece en Berlín este noviembre, el frío rasga nuestra piel meridional y dibuja trazos rojizos en nuestras manos que, insensibles, se hieren con todas las aristas que encuentran en su camino. Quedan aún edificios heridos, como nuestras manos, con las fachadas en piedra viva. Los solares del centro cuentan una historia de vergüenzas, muros y espacios despejados para tirotear al que osase cuestionarse si su sitio era el que le asignaron los amos del mundo. Tiros a todos aquellos que intentaran tratar de superar el accidente del espacio o el tiempo concreto que se empeñaba en condicionar sus vidas. Por todo ello (la falta de luz, el frío, las heridas, los espacios vacíos) te digo que parece que nuestros lugares de vacaciones se compinchan con nuestro ánimo. El café es muy caro, la cerveza muy barata. A nuestra realidad hipotecada a 35 años le cuadra más emborracharse que permanecer despierta.
Pero aunque sea un tópico, la vida brota inevitablemente aquí. Bicis, niños (cientos de niños), gente muy joven, miles de grafitis. Todo está pintado. Todo lo susceptible de ser feo se tapa, pero no se destruye. Ahí queda, recordando que lo bonito y lo feo pueden y deben valorarse de igual manera. Cuando el tren nos lleva al aeropuerto vemos los barrios de chabolas que se apiñan en los solares que han quedado a ambos lados de la vía. Todas las construcciones de chapa están pintadas igualmente. Color en los poblados. Los solares vacíos nos sorprenden. Nos alucinan más bien. Son extraños, sin duda, teniendo en cuenta el horror vacui que rige a nuestros urbanistas. Tiergarten también. Enorme y castigado (o bendecido, según se mire) por el otoño. En Sachsenhausen (el campo de concentración y por extensión en Oranienburg, el pueblo que lo soporta) sin embargo, ya era invierno. Allí debe de ser invierno siempre. Me resulta imposible considerar siquiera la idea de que algo florezca allí.
Que cambiamos de latitud es evidente (la luz lo confiesa). En el norte la luz es un lujo que no se desperdicia. Los cafés, las calles, los edificios, moderan su iluminación hasta hacernos sentir permanentemente arropados por el fuego de una chimenea. Entendemos que el exceso de luz enfría. La luz anaranjada y suave de las calles de Berlín nos abriga y nos protege. Y me invita a teorizar tontamente y a decirte bajo la niebla, caminando sin prisa a pesar del frío, que es posible que nuestras ciudades favoritas de entre las que vamos visitando simbolicen lo que hace que esta historia que tenemos entre manos funcione (la tuya, esa Viena ordenada y tibia como yo; la mía, esa Nápoles caótica y luminosa como tú).
Pero a pesar de todo, en esta ciudad que no esconde sus heridas, el recuerdo del dolor es una constante. El dolor aún está ahí. Como en nosotros. Por eso te digo que parece que las ciudades que elegimos de vacaciones se compinchan con nuestro ánimo. Ese supuesto vanguardismo, esa aparente creatividad desatada es en realidad una coraza. Seguramente real, incluso productiva, pero una coraza. Por debajo intuimos una melancolía terrible. Una ingenuidad tosca como la de la arquitectura socialista de la Karl Marx Allee (ésa que tuve que buscar en el google porque las pintas de cerveza a un euro consiguieron que no recordara nada de lo que vi aquel día a partir de las seis de la tarde). Puede que porque quizá esa ciudad no eligió su destino. Ni nosotros (¿o sí?). Y porque las ciudades de provincias son infinitamente más crueles que las grandes capitales del planeta, porque nadie tiene dónde esconderse.
Por eso todo es agridulce. Y son terribles las hordas de turistas fotografiándose risueños (como yo misma) en la East Side Gallery y en el Checkpoint Charlie y en la Puerta de Brandenburgo y en el Altar de Pérgamo y en la Puerta de Isthar y en el Museo Judío, y en la KaiserWillhelm-Gedächtniskirche, y en el Reichstag y en Alexander Platz y en el Memorial del Holocausto... porque una historia oscura, a veces no muy evidente, se esconde tras todas esas piedras. Y precisamente por esa oscuridad, por esa imperfección, esta ciudad nos resulta más humana que otras, más cercana. Más parecida a nosotros mismos y a nuestro ánimo de este noviembre.


miércoles, 14 de mayo de 2008

martes, 6 de mayo de 2008

aparcando

es de noche y busco aparcamiento
en el barrio nunca hay sitio
sus casas, como la de mis padres,
no traían plaza de garaje

el cielo está naranja
las celdillas de las colmenas
de protección oficial también

imagino las conversaciones,
los abrazos, las caricias,
cosas dulces

siempre imagino
y eso me salva

no sé qué pasa ahora
tras esas ventanas
pero mi cerebro sólo concibe
el mal como un futurible
(como algo que puede ser
pero que no está o que si estuvo
hábilmente he olvidado)

todo será bonito ahí dentro
me digo

y sólo así
logro conciliar el sueño

viernes, 2 de mayo de 2008

un poema de jorge boccanera

besos la vida no es la cara ni el llanto de la cara ni la mano ni el golpe de la mano en la cara ni el viaje de la mano ni la estéril huida de la cara es el hilo de sangre que sale de tu boca